31 de enero 2008 - 00:00

Falta combustible en mitad del país y no cumplen con acuerdo de precios

Lejos de cumplirse el mensaje del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en más de medio país falta combustible, mientras se limita la venta en las provincias fronterizas para asegurar el abastecimiento interno.
Se observan postales de mangueras cruzadas en el Norte y largas filas de consumidores en la Patagonia, con esperas de más de una hora para cargar combustible. Asimismo, los precios determinados por el gobierno nacional no son respetados, en un escenario que genera cada vez más paranoia entre los productores agropecuarios que ven acercarse la etapa de la cosecha gruesa.
Los problemas se sienten también en Capital, la costa atlántica, el sur de la provincia de Buenos Aires, Córdoba y San Luis. Tras el pico de faltantes que se registró en los primeros días de enero -y que desencadenó el cierre de las exportaciones, luego restablecidas por el gobierno nacional-, la situación no se normalizó en la mayoría de las provincias.
El norte del país es una de las regiones más afectadas. En Formosa, Catamarca, Corrientes y Misiones se registra un fuerte desabastecimiento de naftas, y ya hay limitaciones en la venta en las ciudades fronterizas a las personas que no residen y no son turistas.
Por otra parte, en las provincias de la Patagonia, aunque no se evidencian faltantes, los clientes denuncian que deben realizar largas colas -de hasta una hora y media- en las estaciones de servicio para poder cargar combustible, según se informó a este diario.

 Turismo

Asimismo, en la zona centro del país -particularmente, donde hay más movimiento turístico, como, por ejemplo, las rutas nacionales 2 y 9-, el suministro está asegurado en los puntos más críticos, aunque los consumidores consultados acusaron que los precios son dispares y que no se respetan los acuerdos establecidos entre las petroleras y Cristina de Kirchner. Especificaron, además, que Shell -la firma más enfrentada con el gobierno- tiene los valores más altos y, en contrapartida, Petrobras ofrece los importes más bajos.
Otra de las irregularidades que se están observando en varios puntos del país es que se continúa cobrando el adicional en concepto de «servicio de playa», que eleva entre $ 0,10 y $ 0,15 por litro el precio de los combustibles. Sin embargo, este agregado no está detallado de antemano, por lo cual los compradores suelen sorprenderse en el momento de abonarlo.
Ante esta situación, empresas petroleras consultadas por Ambito Financiero coincidieron en reconocer «desigualdades en los precios» y se comprometieron a investigar y restablecer «situaciones particulares».
Las promesas oficiales de normalizar el suministro y retrotraer los precios al 31 de octubre chocan así con una serie de problemas en el abastecimiento de nafta y gasoil. Este escenario impacta mayormente en la actividad del campo y en el transporte. Por eso, entre los productores agropecuarios empieza a despertarse cierta preocupación por lo que pueda ocurrir dentro de un mes, cuando se generalice la cosecha gruesa. Esa época es la de mayor demanda de gasoil, imprescindible tanto para el funcionamiento de la maquinaria agrícola como para el transporte que lleva los granos de los campos hacia las plantas de acopio y los puertos.

 Reclamos

Los mayores reclamos del agro se centran en los precios, que, según acordó el secretario Moreno con algunas petroleras, deberían haber vuelto a los valores de hace tres meses, algo que ocurrió sólo por un corto tiempo. «Venden gasoil al precio oficial ($ 1,80 por litro) hasta un monto máximo de $ 100; si querés más, te lo dejan a $ 2,50 o $ 2,70, según la cara del cliente.
Pongan un precio oficial y punto, que cada cual se quede con su ganancia», postuló Rubén Agugliaro, presidente de la Cámara Argentina de Transporte Automotor de Cargas (CATAC), que agrupa a pequeños y medianos transportistas dedicados mayormente al movimiento de granos.

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