19 de junio 2007 - 00:00

FpV y ARI ya pelean votos para ballottage del domingo

Completado ayer el lento escrutinio provisorio, la dupla del Frente para la Victoria (FpV), Cóccaro-Rosana Bertone, obtuvo finalmente 32,15% de los votos, seguida por Ríos-Carlos Bassanetti (ARI), con 28,28% -que logró además la primera minoría legislativa (ver apar-
te)-. Fuera del cuadro quedó el dúo Jorge Garramuño - Pablo Blanco (MOPOF-UCR), con 26,22% y sin acceso al ballottage.
Pero la victoria en primera vuelta no es vista como un triunfo en el oficialista FpV, que preveía alzarse con un diferencia mayor que los escasos cuatro puntos que terminó sacando y, además, no esperaba tener que desempatar con el ARI, un sello que está obteniendo un enorme e impensado partido del «voto castigo» a la conducción política fueguina. No hay dudas de que un factor clave este domingo fue el hartazgo de la gente ante la catarata de denuncias y acusaciones cruzadas de supuesta corrupción desatada entre los sectores de Cóccaro y el intendente de Ushuaia Jorge Garramuño, que terminó relegado al tercer lugar y que ya anunció que en diciembre, al terminar su mandato, sacará los pies de la política.
Más allá del éxito que tenga la ingeniería de alianzas, Cóccaro insistirá en esta semana acortada por el feriado con su caballo de batalla de campaña: el vínculo con Néstor Kirchner. Es por eso que apelará a los fueguinos argumentando que sería riesgoso para la provincia tener un gobierno opositor a la Casa Rosada, apuntando a una eventual gestión de Ríos.
En tanto, desde sectores del PJ que no comulgan con Cóccaro tienen una visión pesimista ante el ballottage. «Si se tiene en cuenta todo el aparato que se jugó a nivel nacional y provincial, no fue un triunfo. Después del 24 tenemos que renunciar todas las autoridades y convocar a elecciones internas de manera inmediata», dijo el vicepresidente y apoderado del Partido Justicialista, Julio Peralta.
Desde el ARI, en tanto, sólo surgen señales de confianza y se mantienen firmes en su exitosa receta de no hacer «arreglos» electorales y de sacar el máximo provecho al «voto castigo». Tal es la postura de independencia que luce este sello en la provincia que incluso demuestra cierta distancia de la conducción partidaria nacional que lleva adelante Elisa Carrió. Hasta ahora las cosas le han salido bien a Ríos sin un fuerte apoyo de la principal líder del ARI: en 2003 triunfó en comicios legislativos y llegó a la Cámara de Diputados y ahora está muy cerca de hacer historia si es que consigue acceder a la gobernación.
En definitiva, el mensaje del electorado fue claro y Cóccaro es consciente de que peligra su suerte en el ballottage. Sin tiempo que perder, la primera reacción fue el silencio y, luego, la rápida búsqueda de aliados de peso. Este plan incluye tentar la recuperación de vínculos con figuras del PJ que habían sido desplazadas en primera instancia, como el diputado Daniel Gallo o el ex gobernador Carlos Manfredotti.
La red que teje Cóccaro también tiene en mente al MOPOF y la UCR, justamente los sellos que en sociedad llevaron como candidato a Garramuño y con los cuales una semana atrás existían posiciones irreconciliables en medio de la guerra de acusaciones públicas.
Por lo pronto, el mopofista Garramuño se declaró «prescindente», consciente de que no tiene vuelta atrás -al menos por ahora, de cara al ballottage- la pelea que mantuvo con Cóccaro. A su vez, tampoco se acerca al ARI, en virtud del perfil kirchnerista que cultivó en el último tramo de campaña, en una estrategia que le funcionó bien hasta que cayó la grave denuncia de corrupción -apoyada en videos- sobre el concejal Pablo Wolaniuk, uno de sus candidatos a legislador.
En lo que respecta a las respuestas orgánicas que darán los sellos fueguinos, podría haber anuncios en las próximas horas, pero -siempre y cuando no sigan la línea de la prescindencia- se darán en un cono de dudas sobre la real eficacia de estas tomas de posición ante electores que no parecen tener una visión positiva de la dirigencia tradicional.

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