La nueva incursión de activistas en territorio porteño corrió esta vez por cuenta del Movimiento Teresa Rodríguez (MTR). Cerca de las 11, alrededor de 70 personas -algunas con palos- se instalaron en la planta baja de la institución, ubicada en Suipacha 884, y cortan además la calle ante una total inacción policial. La avanzada desencadenó negociaciones telefónicas trianguladas entre la Casa de Entre Ríos; el mandatario Jorge Busti -aunque el reclamo apuntaba no al gobierno sino al municipio- y la comuna.Finalmente, al promediar la tarde, fuentes del gobierno entrerriano en Buenos Aires anunciaron el fin del conflicto y el retiro de los activistas, luego de que las partes consensuaran la reincorporación de Pereyra a la institución educativa, y el pago de los sueldos no abonados (solventados mitad por la comuna y mitad por el gobierno provincial). Aunque -según aseguraron las fuentes- «no hubo momentos de tensión ni destrozos» y los empleados «tuvieron libertad para entrar y salir», el desembarco causó temor y preocupación entre los trabajadores. Sobre todo cuando escucharon la amenaza lanzada por uno de los activistas. «Hasta que no lo reincorporen no nos vamos», desafió. Pereyra, miembro de MTR, era el director del Instituto Terciario de Aldea San Antonio hasta marzo, cuando fue despedido por el Concejo Deliberante de esa comuna, luego de que participara de una marcha de protesta -con toma incluida a la Municipalidad de Gualeguaychú- por la suspensión de la entrega de alimentos a esa organización.
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