11 de diciembre 2002 - 00:00
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De hecho, hubo ayer otros indicios de tensión creciente. Por caso, cerca de 200 personas ejercieron presión sobre una sucursal que la empresa Disco tiene en la terminal de ómnibus de la capital.
Ante el temor de que se produjeran saqueos, el mandatario justicialista Julio Miranda pidió semanas atrás que 200 gendarmes con asiento en Santiago del Estero estén «a disposición» del gobierno tucumano ante eventuales disturbios.
Sin embargo, cerca de las 14 de ese día, cuando la mercadería estaba a punto de ser repartida, alrededor de 700 personas -entre ellas numerosas mujeres con hijos en brazos- decidieron entrar por la fuerza en el establecimiento para llevarse la donación, sin esperar el turno correspondiente.
Según las fuentes, la turba desbordó a los encargados del operativo, rompió vidrios e, incluso, algunos de los agitadores llegaron a golpear a dos policías que estaban a cargo de la seguridad en el lugar.
Un testigo del episodio aseguró ayer que algunos punteros políticos actuaron como agitadores, inflamando el malestar de los habitantes de la castigada localidad, asolada por una desocupación de más de 50 por ciento.
« Es una zona roja porque en esa localidad, junto con Aguilares, están radicados los núcleos más importantes de la Corriente Clasista y Combativa», diagnosticó ayer una alta fuente oficialista.
Una vez en el interior del depósito, la gente arrebató las cajas con alimentos y pañales que habían llegado el domingo a Tucumán desde Buenos Aires, en tanto que los remedios quedaron a salvo y fueron luego entregados a un hospital de la zona. «Se iba a hacer una entrega organizada, pero la gente desbordó el local y no la pudimos controlar», dijo Fernández al diario «La Gaceta».




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