11 de diciembre 2002 - 00:00

Grave: saquearon escuela donde guardaban comida donada

En el gobierno tucumano leyeron ayer el episodio como «un caso aislado», aunque admitieron que se mantienen «muy alertas» por la posibilidad de que «un efecto contagio» desate nuevos focos de saqueos, sobre todo ante la proximidad del 20 de diciembre. Escenario agravado en la provincia norteña, claro está, por la grave crisis social que se cobró la muerte de más de 15 niños por desnutrición en las últimas semanas.
De hecho,
hubo ayer otros indicios de tensión creciente. Por caso, cerca de 200 personas ejercieron presión sobre una sucursal que la empresa Disco tiene en la terminal de ómnibus de la capital.
Ante el temor de que se produjeran saqueos, el mandatario justicialista Julio Miranda pidió semanas atrás que 200 gendarmes con asiento en Santiago del Estero estén «a disposición» del gobierno tucumano ante eventuales disturbios.

La donación a la localidad de Santa Ana -alimentos, ropa, remedios y juguetes provenientes de la escuela General San Martín, de Punta Alta- iba a distribuirse en la tarde del lunes en la escuela Marcos Avellaneda, de acuerdo con un listado de beneficiarios que se había confeccionado previamente.
Sin embargo, cerca de las 14 de ese día, cuando la mercadería estaba a punto de ser repartida, alrededor de 700 personas -entre ellas numerosas mujeres con hijos en brazos- decidieron entrar por la fuerza en el establecimiento para llevarse la donación, sin esperar el turno correspondiente.
Según las fuentes,
la turba desbordó a los encargados del operativo, rompió vidrios e, incluso, algunos de los agitadores llegaron a golpear a dos policías que estaban a cargo de la seguridad en el lugar.

Hasta la coordinadora del programa, María Ester Fernández, sufrió el robo de su cartera.
Un testigo del episodio aseguró ayer que
algunos punteros políticos actuaron como agitadores, inflamando el malestar de los habitantes de la castigada localidad, asolada por una desocupación de más de 50 por ciento.

« Es una zona roja porque en esa localidad, junto con Aguilares, están radicados los núcleos más importantes de la Corriente Clasista y Combativa», diagnosticó ayer una alta fuente oficialista.

Una vez en el interior del depósito, la gente arrebató las cajas con alimentos y pañales que habían llegado el domingo a Tucumán desde Buenos Aires, en tanto que los remedios quedaron a salvo y fueron luego entregados a un hospital de la zona. «Se iba a hacer una entrega organizada, pero la gente desbordó el local y no la pudimos controlar», dijo Fernández al diario «La Gaceta».

La campaña solidaria se realizó en Buenos Aires con aportes privados, a través de la comisión SOS Chicos Argentinos en Peligro. La intención era entregar parte de la donación al hospital de Santa Ana, mientras que el resto se iba a distribuir entre los vecinos de la ciudad, de 13 mil habitantes y ubicada a casi 100 kilómetros de la capital tucumana.

A la par del operativo Rescate que lanzó Nación semanas atrás en la provincia contra la desnutrición, ayer desembarcó en territorio tucumano un equipo de profesionales del PNUD, de UNICEF y de la OPS, en el marco del Plan de Emergencia Humanitaria implementado por el Sistema de las Naciones Unidas en la Argentina para evaluar in situ la marcha del programa y hacer entrega de medicamentos.

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