Posse recorre provincia y PRO se mete en puja

Tras el recambio de poder de diciembre, la UCR bonaerense transita un proceso de reordenamiento, con los comicios de 2021 y 2023 en el horizonte.

Guiño. Martín Lousteau, durante su desembarco el pasado viernes en San Isidro, hombro a hombro con el intendente Gustavo Posse.

Guiño. Martín Lousteau, durante su desembarco el pasado viernes en San Isidro, hombro a hombro con el intendente Gustavo Posse.

Luego de ocupar un lugar secundario durante el gobierno de Cambiemos, la Unión Cívica Radical busca reordenar las tropas internas con el fin de generar una base política que les permita manejar, con tiempo, un posicionamiento claro de cara las elecciones de 2021 y 2023. Y en ese escenario, en Buenos Aires se juega una carta importante.

Durante este año, los afiliados del partido centenario deberán renovar las autoridades del comité provincial y, pese a que aún no están confirmadas las fechas electorales, ni los candidatos, ya hay dos frentes claramente antagónicos.

Con la confirmación de que el actual presidente y exvicegobernador de la Provincia, Daniel Salvador, no irá en buscar de la reelección, un sector del radicalismo pretende retener los lineamientos actuales con la firme intención de jugar de manera concreta desde Juntos por el Cambio bajo el liderazgo incuestionable de María Eugenia Vidal.

En esa línea, el presidente del bloque de Diputados de Juntos por el Cambio en Provincia, Maxi Abad, aparece como principal referente. El marplatense no sólo tiene la venia de algunos intendentes correligionarios sino que, además, es la figura con la que el PRO quiere salir a jugar para mantener firme la alianza con su principal aliado territorial.

Para no perder pisada, este sector del radicalismo ya empezó a instalar el nombre de la intendenta de General Arenales, Érica Revilla, como compañera de fórmula de Abad y como principal referente de la pata de gestión con la que intentarán sumar a más jefes municipales propios.

Pero no será una contienda que pase desapercibida. Del otro lado estará Gustavo Posse, intendente de San Isidro, quien pese a que todavía no tiene compañero de fórmula confirmado continúa con la campaña de posicionamiento. El martes pasado estuvo en Expoagro y el jueves, en el Día del Militante Radical, con motivo del aniversario del natalicio de Raúl Alfonsín, participó de un encuentro en Quilmes junto a Federico Storani, lo que terminó de confirmar el ángulo de renovación de la actual conducción partidaria.

El intendente municipal cuenta con el apoyo nacional de los referentes más importantes del radicalismo en la actualidad: Alfredo Cornejo y Martín Lousteau. A ellos se suman los históricos Juan Manuel Casella y el “Coti” Nosiglia.

“Hay una generación que llevó adelante una gesta impresionante en la Argentina, que fue la de la recuperación democrática; ahora tenemos que unir fuerzas con otras generaciones para tener un radicalismo potente para transformar el Estado y recuperarlo para la gente”, planteó Lousteau el pasado viernes, en un desembarco en San Isidro junto a Posse, y en claro guiño al intendente.

“El escenario es simple: si el afiliado radical quiere seguir formando parte de Juntos por el Cambio se va a inclinar por la continuidad de una fórmula que represente lo que hoy es Salvador. Posse ya demostró que tiene otras intenciones al crear su propio bloque en la Legislatura”, asegura un diputado radical de la Provincia.

Así las cosas, el radicalismo sale a escena en un momento crucial donde el liderazgo de Juntos por el Cambio, más allá de la figura de Vidal, tiene múltiples exponentes provinciales.

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