20 de noviembre 2002 - 00:00
Hasta el vino sabe a patria
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Cabernet Sauvignon. Es la cepa tinta preferida, según entienden los expertos. En la Argentina, se puede obtener de suelos muy variados. Para que su sabor a cassis o pimiento conserve las bondades características o las mejore, se prepara en toneles de roble nuevos.
Malbec. Aunque, en realidad, se originó en Francia, la versión argentina es absolutamente distinta. El malbec es uno de los vinos que más se produce en el país y que más éxito tiene en el exterior. Las condiciones climáticas argentinas, más que otra cosa, lo hacen distinto y personal.
Sirah. Es también de origen francés. En la Argentina «ha despertado un particular interés entre los productores incentivando inéditas experiencias de elaboración», dicen los expertos del site. Esta versión es ligera y fresca, en lugar de sólida, como comúnmente se la conoce.
Chardonnay. Es el equivalente en cepas blancas al Cabernet Sauvignon tinto. De la Argentina salen las variedades más finas, ricas y equilibradas. El sabor varía de acuerdo con la zona de donde proviene la uva -fría o caliente- y los pasos en la elaboración. Recuerda a manzana, melón, duraznos o a peras, flores y hierbas, según el lugar de origen.




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