8 de octubre 2007 - 00:00

Hasta las hostias sufren inflación

Santiago del Estero - Lo último que faltaba para demostrar que la inflación alcanzó niveles inesperados era un incremento en el valor de las hostias. En la provincia norteña, comulgar es un privilegio. Permitir que los fieles consuman la oblea sagrada les cuesta a las parroquias 15% más que hace dos meses.

Es que el constante incremento en el precio de la harina, materia prima fundamental para la elaboración de las hostias, hizo que los proveedores trasladasen estos costos a la oblea que toman los cristianos en la comunión, como parte del sacramento de la Eucaristía. Pero lo importante es que siempre que suceden estas cosas se intenta por todos los medios que el aumento no se traslade al comprador final para no perjudicar el presupuesto de las parroquias.

«Cuando se llega a un aumento en el preciode las hostias, es porque la situación es inevitable, ya que siempre se busca que el incremento de los productos con que se elaboran las obleas no incida en su precio, porque esto perjudica la situación económica de las parroquias», remarcó Carlos Miranda, director de la Librería San Pablo, uno de los proveedores de hostias de las parroquias santiagueñas que fue consultado por el matutino «El Liberal». Asimismo, integrantes del Monasterio de las Hermanas Benedictinas dijeron que en la provincia cada vez se venden menos hostias.

Precisamente, ese trozo de ácimo, sin levadura, se elabora con harina de trigo, producto que subió su precio en los últimos meses, y que por añadidura extendió sus brazos inflacionarios a la hostia que se ofrece en la misa cristiana.

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