Kicillof habilita comercios de barrios y construcción

Ambito Nacional

Municipios se espejan en Ciudad y buscan la apertura de más rubros. Cruces internos y los distritos que, por el contrario, dan marcha atrás con la apertura escalonada de la cuarentena.

En medio del pedido de flexibilización de actividades por parte de distintos intendentes, el Gobierno de Axel Kicillof confirmó la excepción del aislamiento obligatorio -aunque con los protocolos sanitarios de rigor- a los comercios de cercanía, las actividades manufactureras y la construcción privada en toda la provincia.

Sin embargo, hizo una advertencia respecto de los distritos del AMBA y otros aglomerados de más de 500 mil habitantes, donde no se habilitarán:

ni servicios de comidas y bebidas (sólo entrega a domicilio y modalidad “take away” de retiro del local),

ni venta minorista de productos textiles, prendas de vestir, calzado, juguetes, artículos de esparcimiento y deportes (sólo venta telefónica o por canales electrónicos, con entrega a domicilio),

ni servicios de peluquería y estética,

ni servicios de alojamiento.

En los hechos: en los conglomerados de más de 500 mil habitantes “se analizará la excepción al aislamiento obligatorio para la mayoría de las actividades comerciales de cercanía” pero no en las citadas en el punteo anterior.

“Las condiciones ni se flexibilizaron ni se hicieron más rígidas; se sistematiza lo anunciado en conferencia de prensa”, aclaró Kicillof.

A la hora de argumentar la apertura mucho más acotada en el lote que encabeza el AMBA, desde el Gobierno bonaerense aseguraron que buscan “evitar aglomeraciones poblacionales en centros comerciales a cielo abierto o calles céntricas”, dada “ la alta capacidad de contagio de algunos servicios personales por la cercanía entre quien presta el servicio y el usuario”.

Por eso en AMBA “sólo se autorizarán, a pedido de los intendentes, las industrias, la pequeña obra local y algunos comercios de cercanía. En tanto, en los municipios “de baja incidencia viral”, las excepciones se autorizarán a pedido de los intendentes, y mientras no haya cambios epidemiológicos.

Tal como adelantó este diario la semana pasada, los roces en AMBA no sólo tienen un disparador. En materia de salud no hay muchas opiniones encontradas. La apertura de actividades en Ciudad, donde trabaja casi un 50 por ciento de bonaerenses, deja más expuestos a los municipios. Sin embargo, el otro foco de calor donde se generan los chispazos tiene que ver con la presión que, en espejo con CABA, generan los intendentes.

Ayer se conoció que cinco distritos solicitaron la apertura de diversas actividades, sobre todo las ligadas al comercio. Una presión que empieza desde el vecino llega al intendente, se eleva a la provincia pero que, en definitiva, quien debe resolver es la Nación.

En una semana donde la deuda es la vedette, el gobernador quería evitar llegar a esta compulsa en la que no hay distinción de color político.

En ese sentido, la Región Oeste del GBA presentó una propuesta conjunta para flexibilizar la cuarentena con el fin de reactivar la economía con todos los mecanismos de prevención.

Tanto Hurlingham, San Martín, San Miguel, Tres de Febrero como Ituzaingó mostraron sus cartas en unidad y abrieron un juego al que desde provincia aún no querían atender. “La decisión no es nuestra, pero se nos consulta y escucha. El reclamo de los intendentes nace directamente de lo que sucede en Ciudad. La pregunta es simple: ¿si ellos abren por qué nosotros no?”, asegura un funcionario provincial.

Ahora quien deberá expresarse al respecto es la Nación. “Pegarle a la Ciudad es pegarle al Presidente. Quien no ve eso, está mirando para otro lado”, dicen desde un municipio donde gobierna Juntos por el Cambio. Y razón no falta. De ahí se desprende el hecho de que el ministro de Salud, Daniel Gollán, haya bajado el nivel de confrontación con la Ciudad cuando elevó por primera vez el tono de sus mensajes de redes sociales para desestimar todo tipo de versión sobre conflictos con CABA.

Pero en lo cierto, la urgencia económica de los distritos pone nuevamente el foco en la posibilidad de generar nuevas aperturas. “El vecino cruza la General Paz y ve que está todo abierto y que acá no puede hacer nada. Pone las noticias y le dicen que por lo menos los locales ahora trabajan a un 30 por ciento de las ganancias cuando él no vende nada y tiene que seguir pagando un alquiler de un local que tiene cerrado. Es difícil darle una respuesta en ese contexto”, asegura un intendente de un partido lindante con Capital Federal.

Claro que la situación marca una clara diferencia en el accionar de los intendentes. Mientras algunos se muestran en la misma línea de apertura, hay otros que no. El ala más dura en ese sentido se da en el sur, donde Mayra Mendoza (Quilmes), Jorge Ferraresi (Avellaneda) y Mario Secco (Ensenada) dejaron claro sus posturas. Este último respondió “que se deje de joder” sobre qué le diría a Larreta en este momento. Y agregó: “Todos estamos presionados.

En contrapartida con lo que sucede en el AMBA, en los últimos días tres municipios dieron marcha atrás con la flexibilización y volvieron a una cuarentena más parecida a la que se vive en el Conurbano. Ayer el Comité de Crisis de Castelli, donde gobierna Francisco Echarren, definió que “quedan suspendidas hasta nuevo aviso todas las salidas recreativas, para restringir la circulación de personas”. Algo similar había sucedido con Chascomús y Baradero por la detección de casos locales. En Lezama, el intendente analiza seguir la misma línea.

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