Nuevas medidas: intendentes de PBA exploran fase intermedia

Ambito Nacional

La intención es lograr un acuerdo con la Provincia para bajar de fase en caso de ser necesario pero sin perder la presencialidad escolar, ni algunas actividades comerciales.

A la espera de las nuevas resoluciones nacionales y provinciales, algunos intendentes opositores del interior ya se abroquelan con el fin de intentar minimizar el impacto de lo que podrían ser algunas medidas que ya analizan como perjudiciales para diversos sectores.

En concreto, los jefes comunales de la quinta y de la sexta sección saben que, más temprano que tarde, sus distritos terminarán cediendo ante el avance del virus y avizoran una irremediable caída a la Fase 2. Con una particularidad. Todos coinciden en la necesidad de plantearle a la Provincia la posibilidad de hacer un ajuste intermedio entre fases para poder mantener en funciones algunas actividades comerciales que hoy cuentan con límite horario. Y no ceder ante lo que implicaría cortar con la presencialidad escolar.

Con la ciudad en Fase 3, el intendente de Pinamar, Martín Yeza, sostuvo en las últimas horas que “lo ideal sería poder hacer un cierre total salvo actividades esenciales y clases”.

Sin embargo, desde Mar del Plata, Balcarce, Bahía Blanca, Lobería y otras ciudades de la zona gobernadas por la oposición no ven con buenos ojos más restricciones para sectores ya perjudicados. “Si hay que presentar un planteo conjunto, se hará. Eso no quiere decir que los municipios se rebelen. Es solo para encontrar los consensos necesarios ya que los intendentes son en definitiva los que mejor conocen la situación de cada distrito”, le dijo a este diario un jefe comunal de la quinta.

Pese a que una gran cantidad de medios provinciales dio como saturado el hospital de Balcarce, su jefe comunal, Esteban Reino, le aseguró a este diario que en la actualidad “tenemos una ocupación de camas del 65 por ciento, cuando en el pico pasado llegamos al 97 por ciento. Tenemos un promedio de positivos que es menor de la mitad de los que registramos en el peor momento del año pasado. Hoy filmé todas las habitaciones vacías que tenemos porque no quiero que después nos bajen de fase por algún distraído”.

Reino, de extracto radical, mira como modelo de gestión a su par de Tandil, Miguel Ángel Lunghi, el primer intendente que intentó rebelarse ante el sistema de fases del gobernador Axel Kicillof y que luego debió recular. Según denuncian desde la oposición, “en la actualidad no se están cumpliendo con las medidas de la Fase 3. No hay horario de cierre para la gastronomía. El intendente cede ante los reclamos de los empresarios locales”.

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