La interna de la Unión Cívica Radical de Salta se definió sin las urnas porque no se concretó la disputa por la presidencia entre la diputada provincial Soledad Farfán, titular del partido, y el productor agropecuario Natalio Iglesias, presidente de la Convención Provincial y referente de Intransigencia y Renovación.
Interna en la UCR: aval a la continuidad de la conducción en Salta y unidad con varios frentes en Catamarca
La Junta Electoral y la Justicia Federal ratificaron la lista de Soledad Farfán, que seguirá al frente del radicalismo salteño. Natalio Iglesias, su rival, quedó afuera, y otro sector llamó a no votar. Ocho líneas acordaron en suelo catamarqueño.
-
La UCR, entre el frentismo, las internas y cómo posicionarse ante Javier Milei en las provincias
-
Carlos Sadir y Gerardo Morales miden fuerzas en San Salvador de Jujuy y atizan la interna en la UCR
La radical Soledad Farfan junto a gobernadores de la UCR, continuará por un segundo período al frente del radicalismo salteño.
La Junta Electoral partidaria y el Juzgado Federal de Salta ratificaron la oficialización de la nómina de Farfán, que seguirá al frente del radicalismo salteño por un nuevo período.
Su espacio, El Nuevo Camino, dice tener el respaldo de dirigentes y afiliados de más de trece departamentos. La acompañan en la conducción el economista y docente universitario Eduardo Antonelli, como vicepresidente primero; la concejal de Orán Patricia Segovia, como vicepresidenta segunda; y Gustavo Navarro, dirigente de Embarcación, como vicepresidente tercero.
Farfán también exhibe apoyos nacionales: el presidente del Comité Nacional, Leonel Chiarella; el diputado nacional Martín Lousteau; el gobernador santafesino Maximiliano Pullaro; la Juventud Radical de Nahuel Breglia y la Franja Morada que conduce Antonella Bormape.
Una lista que no llegó a competir
La victoria de Farfán tiene el misma marca que el anterior período, pues la oposición interna quedó afuera por la vía administrativa. Iglesias denunció que su lista fue excluida de manera irregular. Según su versión, armó candidaturas en trece departamentos, pero no pudo completar la carga digital en algunos circuitos por problemas de conectividad y logística. Al día siguiente llevó a la Junta la documentación en papel, con los datos y las firmas de aceptación de sus candidatos, y el organismo no la recibió. Sostiene que ni el reglamento ni la Carta Orgánica dicen que una falla en la carga digital deje a una lista fuera de competencia.
También cuestionó la composición del organismo de control porque, aseveró, dos integrantes de la Junta Electoral forman parte a la vez del Comité Provincial que conduce Farfán. Sus apelaciones dentro del partido no prosperaron. Su sector anunció que iría a las autoridades nacionales del partido y a la Justicia Electoral para pedir que se anule la convocatoria y se haga una interna con nuevas reglas. Por ahora, la ratificación judicial de la lista de Farfán le cierra ese camino.
En el radicalismo salteño esto ya pasó porque en 2024, Farfán llegó a la presidencia de la misma manera ya que la interna prevista para mayo no se hizo porque la Junta rechazó por cuestiones formales a las listas rivales. Solo quedó en pie El Nuevo Camino, la nómina que armó entonces con el exdiputado nacional Miguel Nanni.
Los que eligieron no votar
A la exclusión de Iglesias se sumó otro sector que había decidido no participar en los comicios que estaban previstos para el próximo domingo 8. Un grupo de afiliados que tiene como referente al histórico dirigente y docente universitario Rubén “Chato” Correa, agrupado en el Ateneo Generación 83, llamó a abstenerse.
Sostienen que el radicalismo salteño perdió su autonomía y quedó subordinado a otros espacios. Según su diagnóstico, parte de la dirigencia se acercó a Sáenz, otra pasó primero al PRO y después a La Libertad Avanza, y un tercer grupo se arrimó al intendente capitalino Emiliano Durand. Para ellos, votar en estas condiciones sería legitimar a un partido que ya no decide por sí mismo.
Con este escenario, Farfán se quedó con el sello pero no consiguió unir al partido, señaló una fuente consultada por este medio. Y el tiempo apremia porque las elecciones provinciales serían, en principio, en mayo de 2027, apenas seis meses después de este proceso. En ese plazo, la UCR tendrá que decidir si compite sola, si se acerca al gobernador Gustavo Sáenz o si busca otro armado opositor, mientras los libertarios y el oficialismo provincial salen a buscar a sus dirigentes.
Catamarca: unidad con varias referencias
El radicalismo catamarqueño puso en funciones a su nueva conducción que estará al frente del partido hasta 2028. El presidente es el exdiputado y exconcejal Genaro Contreras, referente de la Línea Celeste y del departamento Belén, a quien acompañan Alejandra Pons, de MIRA, como vicepresidenta primera, y Jair Ocampo, de Consenso Federal, como vicepresidente segundo. En el mismo acto asumieron los secretarios del comité, los delegados al Comité Nacional, los presidentes de los comités departamentales y la conducción de la Juventud Radical.
Llegar hasta ahí costó porque el plazo para presentar los avales se estiró varias veces hasta que, a fines de agosto, las líneas internas cerraron una lista única bajo el nombre Radicales Unidos. Durante la negociación también se mencionaron para la presidencia el senador provincial Rodolfo Santillán y el intendente de Andalgalá, Eduardo Córdoba.
La Celeste se quedó con la presidencia y el resto se repartió entre los demás sectores. Las delegaciones al Comité Nacional quedaron para Alfredo Marchioli (Evolución), Juana Fernández (Morada), Fernando Navarro (Fapra) y Alicia Paz (Movimiento Renovador). El Comité Capital quedó en manos de Willy Heredia, de Integración Radical, con Verónica Zurita, de Fapra, como vice. En toda la renovación había más de seiscientos cargos en juego en los distintos comités.
Al acto se realizó la última semana de octubre y viajó a Catamarca la plana mayor del partido nacional. Estuvieron la vicepresidenta Inés Brizuela y Doria, exintendenta de La Rioja; el titular de la Juventud Radical, Nahuel Breglia; y la secretaria Piera Fernández. Brizuela y Doria destacó que una provincia con tantas líneas internas haya llegado a una lista única y también pidió a los radicales catamarqueños que salgan a mostrar el partido, porque, dijo, "nadie defiende lo que no conoce". Contreras habló de compromiso y madurez. Prometió que la UCR peleará cada candidatura con un programa de gobierno propio y presentó al partido como una alternativa a la grieta.
El peso de 2025
La foto de unidad fue un estímulo luego de las elecciones legislativas de 2025, cuando la UCR catamarqueña se presentó en alianza con Movilización, dentro del armado de Provincias Unidas, y el balance fue malo. El senador nacional Flavio Fama, en su momento, la calificó como la peor elección en la historia del partido y acusó a la conducción saliente, encabezada por el diputado provincial Luis Fadel, de estar más cerca del intendente capitalino Gustavo Saadi que de la oposición.
Además, la conducción saliente aplicó la Carta Orgánica a los afiliados que fueron candidatos por fuera de la UCR, sobre todo en las listas libertarias, y los expulsó de manera automática. A eso se sumó la pelea con el diputado nacional libertario Adrián Brizuela, a quien Fadel acusó de poner la reelección de Javier Milei por encima de los intereses de la provincia.
Para qué volver
Alfredo Marchioli, expresidente del partido y uno de los nuevos delegados al Comité Nacional, en diálogo con Ámbito, planteó que la renovación de autoridades es apenas el comienzo. Para el dirigente de Evolución, ahora "el radicalismo catamarqueño tiene que definir para qué quiere reconstruirse y qué tiene para ofrecerle a la provincia".
En su diagnóstico, Catamarca arrastra desde hace décadas problemas estructurales porque la economía depende demasiado del Estado, hay poco empleo privado y los salarios no alcanzan. Muchos jóvenes sienten que para progresar tienen que irse de la provincia, los servicios públicos funcionan mal y acceder a oportunidades depende demasiado del poder político. Marchioli aclara que la salida no es achicar el Estado sino mejorarlo: buena educación, salud que funcione, infraestructura, seguridad, igualdad ante la ley y reglas claras para quien quiera producir o invertir. "Lo que hay que reducir es la dependencia de los ciudadanos respecto del gobierno de turno para poder progresar", sostuvo.
"La UCR tiene que cambiar su forma de hacer política, salir de los comités, recorrer los barrios y los departamentos, escuchar a trabajadores, comerciantes, productores, profesionales y jóvenes, y convertir esa escucha en un programa sencillo, que cualquier militante pueda explicar", cerró.



