11 de octubre 2007 - 00:00

Inusual: argentinos cruzaron la frontera para comprar tomate barato

Las alternativas para poder mantener las tradicionales guarniciones en la comida -con papa y tomate- son infinitas. La disparada de los precios de las frutas y las verduras de las últimas semanas obligó a los consumidores a buscar estrategias para conservar una alimentación saludable. Conseguir este objetivo dibujó una postal diferente en el caso de las ciudades ubicadas en la frontera con países limítrofes. Allí, se registró en los últimos días un crecimiento en el número de transacciones -para consumo personal, no contrabando-, ya que, en muchos casos, resultó más barato realizar algunas compras diarias en otro país que adquirir los alimentos perecederos en el mercado local. Por capricho de los vaivenes en el costo de vida, hoy virtualmente, cruzar la frontera con 10 kilos de tomate podría ser considerado un delito, ante la suposición de una posterior reventa destinada a aumentar la fortuna personal. En estos días, el precio del tomate en Bolivia o Paraguay cuesta alrededor de 1,25 dólar el kilo -aproximadamente $ 4,87-.

  • Delito

  • Sin embargo, hay casos en los cuales se incurre en un delito, por lo que el personal de la Aduana puso énfasis en el control con respecto al cruce de tomates y papas -productos de lujo en la actualidad-, para evitar mayor especulación que la reinante. Por caso, en el puesto de Pocitos (Jujuy) se detectó una alteración que inmediatamente llamó la atención. Allí, hubo un intento de ingreso desde Bolivia 7.480 kilos de tomate, violando normas aduaneras y sanitarias. «Fue llamativo, porque casualmente estamos hablando de tomates, con el contexto de precios que estamos viviendo. Esa cantidad incide en el mercado, suponemos que se iban a revender para abaratar costos. Eran como $ 65.000», explicaron fuentes del organismo a este diario.

    En realidad, el comercio entre las ciudades fronterizas -desde ambos lados- es moneda cotidiana, siempre que se considere que es para consumo personal. Sin embargo, la intensificación en el control es producto de la coyuntura. «Sabemos que es la realidad de estas ciudades para sobrevivir, pero hoy no queremos que esto termine siendo un ilícito», dijeron.

    En Salta, el escenario es similar. Si bien diariamente los habitantes bolivianos cruzan la frontera para comprar frutas y hortalizas en la Argentina -por una cuestión en buena parte de calidad-, en la última semana los roles se invirtieron: los elevados precios actuales hicieron que los salteños de Salvador Maza optaran por traer bolsas con verduras de Yacuiba (Bolivia).

  • Credencial

    Los habitantes de las ciudades de frontera tienen una credencial que les permite cruzar ilimitadamente y comprar los productos que necesiten para su consumo personal, de la mano de una tarjeta de Tránsito Vecinal Fronterizo. Sin embargo, ante la coyuntura, se registraron algunas limitaciones al cruce de alimentos.

    No obstante, los salteños despertaron ayer con una grata sorpresa. En parte, tras el publicitado «boicot» nacional por parte de asociaciones de consumidores, el tomate -de buena calidad: redondo, no perita- bajó de $ 10 a $ 4.

    Sin embargo, hay un gran descontento. «Es una guarangada que pagáramos un precio tan alto siendo productores. Tenemos los tomates a 100 kilómetros y el gasto del flete de 1.600 kilómetros desde Buenos Aires no se paga», se quejó un consumidor local. «Las últimas heladas en setiembre fueron muy bien aprovechadas porque los productores cobraron lo que se les ocurrió. En la zona productora hay muchos invernaderos, con lo cual el clima no los afectó, como es el caso de Orán, o San Pedro y Ledesma en Jujuy», continuó.

    En paralelo, la vecindad de Misiones con Paraguay también aporta un dato interesante con respecto al comercio en la frontera. En los últimos días, los paraguayos denunciaron que aumentó el contrabando de tomate. La protesta apunta a que, cuando las compras son muchas, la ciudad de Encarnación se queda rápidamente sin abastecimiento en este rubro. Es que Posadas es más grande que la vecina localidad paraguaya, y la poca producción local se consume muy fácilmente.

  • Corrientes no es la excepción. La presidenta de la Asociación de Comercio e Industria de Paso de los Libres, Elizabeth Raggio, admitió esta semana que aunque el SENASA ponga restricciones para el pase de frutas y verduras desde Brasil, el precio de estos productos es más accesible y la gente encuentra formas para burlar los controles y hacerse de los alimentos.

    «Sin dudas, consideramos que hay productos que están sobrevaluados y estamos esperando que vuelvan a su precio normal. Hubo problemas de heladas y se perdieron muchas cosechas», dijo la presidenta, que se refirió al aumento de precios, pero instó a los correntinos a comprar en el mercado local.

    En tanto, en Formosa se registró un ingreso de tomate en forma ilegal desde Paraguay por parte de un sector de la economía informal formoseña. Esto despertó la alerta de asociaciones del consumidor locales por la dudosa salubridad de la hortaliza.

  • Incidencia

    Asimismo, esta semana ingresó desde Brasil -en forma legal- una importante cantidad de tomates, pero tuvo incidencia en el precio del mercado local, llevando alivio a los consumidores de la provincia en los dos últimos días. Los operadores del Mercado Frutihortícola de Formosa explicaron que por estos días ingresaron camiones procedentes de Brasil con 50.000 bultos de tomate, lo que aumentó considerablemente la oferta, bajando el precio automáticamente.

    «Hoy (por ayer) amaneció un poquito más bajo, porque el cajón está a 80 pesos y antes estaba entre 100 pesos y 120 pesos. Por la entrada de camiones de Brasil, bajó un poco, y esta semana va a venir un poco de producción formoseña», explicó Marcelo, propietario de un puesto en el mercado de frutas y hortalizas de Formosa.
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