2 de agosto 2005 - 00:00
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Desde que el cafierista Ricardo de Aparici renunció en 1990 ante una revuelta popular en el segundo año del gobierno de Carlos Menem, siete gobernadores pasaron hasta la asunción interina de Fellner en 1998, quien presidía entonces la Legislatura provincial.
El actual gobernador sucedió a Carlos Ferraro, quien dejó el cargo tras recibir tres denuncias penales por casos de corrupción, todo un clásico del peronismo jujeño de los ’0.
Fellner enfrentó en 1999 a la Alianza, que con la candidatura del radical Gerardo Morales se quedó en las puertas de la gobernación por poco más de mil votos. Es más, en el Comité Central de la UCR jujeña se escucha la leyenda de que esa elección fue ganada de la mano del aluvión de sufragios para De la Rúa-Alvarez, pero que un misterioso desbarranque de mulas que transportaban urnas desde el interior de la Puna a San Salvador, cambió inesperadamente el escrutinio.
Con los fantasmas del partido debilitados, Fellner se encontró en el gobierno ante la necesidad de darse alguna previsibilidad en el cargo e inventó una hegemonía, en lo que podría definirse como un estilo peronista levemente matizado. Hacia afuera y tras la crisis, el gobernador jujeño pareció atarse a Eduardo Duhalde y siguió en ese camino hacia Néstor Kirchner, por quien al día de hoy terminó de decantar. De la mano del gobernador jujeño, el Presidente alcanzó en esta provincia un nivel de votos inusitado para el Norte. El PJ oficial lleva para octubre como primer candidato a senador a Guillermo Jenefes, quien va por la reelección, y a la diputada Liliana Fellner en segundo término. El primer candidato a diputados es el actual legislador Carlos Snopek (se eligen tres). Jenefes es dueño del único canal de aire local y de las dos radios de AM que se escuchan en la capital, a excepción de «Radio Nacional». El poder mediático compensaría las posturas políticas pasadas, que, según afirman todos en el PJ jujeño, no hacen del senador precisamente un hombre K.
El diputado kirchnerista de la primera hora (una rareza en Jujuy) Rubén Daza lanza un ensayo en estas elecciones con el variopinto frente Unión por Jujuy. Daza dice que no soporta ni la ideología ni las reglas de juego del oficialismo provincial. Aunque la meta de su propia candidatura a senador es improbable, si consagra un diputado (sería Fernando Arnedo), es casi seguro que se anota para la competencia provincial en 2007.
Fellner agotó las reelecciones y ya están los justicialistas haciendo apuestas. Liliana Fellner (hermana), algún Snopek, Daza y Rubén Rivarola. Este último es otra pata mediática del oficialismo. Es candidato a diputado provincial y tiene parte del diario «El Tribuno» junto con los Romero de Salta. La versión de mínima dice que Rivarola tiene la empresa de recolección de basura de la capital y la de máxima asegura que maneja varias concesiones en la provincia, entre otros negocios.
Queda el papel de la Unión Cívica Radical que no se extinguió en Jujuy y conserva las intendencias de Monte Rico, Tilcara y El Carmen, entre otras. Este partido también tiene sus apellidos históricos, como el de Alejandro Nieva, quien intentará su casi segura reelección en Diputados, aunque está comandado por el senador Gerardo Morales, aspirante a otro mandato. Algo ocurre con la oposición (UCR; Movimiento Popular Jujeño de los Guzmán hasta los ’0; y otros menores en los últimos años, como el Movimiento de Renovación Cívica) que no se convierte en gobierno ni siquiera cuando el oficialismo naufraga año tras año, como lo hizo el peronismo jujeño. Aunque sea, de Morales se escucha un discurso claro. Podrían ser sólo palabras de campaña, pero no es poco en un opositor radical.




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