Jujuy: más poder a Morales, una primaria para el FdT y furia del FIT

Ambito Nacional

Si lo avala conteo, Cambia Jujuy ganó 18 bancas y el Frente de Todos-PJ, 6. Izquierda fue tercera fuerza pero se quedó sin escaños por "piso proscriptivo".

La elección del pasado domingo profundizó el poder del Frente Cambia Jujuy del radical Gerardo Morales en la Legislatura, dejó ganadores y perdedores en el fragmentado escenario peronista -fue una virtual primaria, con traducción en la parlamentaria nacional- y desató furiosas críticas contra el gobernador desde la izquierda, que pese a haber sido la tercera fuerza más votada se quedará sin bancas desde el 10-D por la exigencia de un piso de votos del 5% del padrón electoral para cosechar escaños.

Si bien resta aún el dictamen del escrutinio definitivo que arranca hoy, a priori las 24 bancas de diputados provinciales en juego -la mitad de la Legislatura- fueron a manos de sólo dos fuerzas: 18 para la coalición gobernante y 6 para el Frente de Todos-PJ.

El oficialismo provincial se llevó el premio mayor, ya que arriesgaba 13 y sumó otras 5 (aunque perdió dos por el lado del frente del vicegobernador Carlos Haquim), por lo que desde diciembre tendrá 26 diputados, con el foco puesto -afirman- en profundizar el proceso de transformación de la Provincia durante la última mitad de este segundo mandato de Morales. Una plataforma clave para un gobernador que busca asegurar un rol protagónico del radicalismo ante el PRO en la caliente interna nacional de Juntos por el Cambio, y que no oculta sus aspiraciones presidenciales para 2023.

Con el 98.39% de las mesas escrutadas, el Frente Cambia Jujuy cosechó 41,69% de los sufragios, con una diferencia de 28,24 puntos respecto del segundo.

“Tenemos mayoría propia y de la mayoría absoluta estamos ahí cerca, pero la intención es dialogar”, dijo ayer el reelecto diputado radical Alberto Bernis.

El peronismo, por su parte, libró su propia compulsa, como una suerte de interna dentro de la parlamentaria provincial para poner a contraluz la relación intestina de fuerzas.

Pese a los esfuerzos de la Casa Rosada fue nuevamente dividido a las urnas y, como en la gubernamental de 2019 en la que reeligió Morales, perdió.

Pero la canasta del Frente de Todos-PJ -promovida por el presidente del partido, Rubén Rivarola- no salió vacía: con el 13,45% de los sufragios se llevó a priori los otros 6 escaños en juego (dos más que los que puso sobre la mesa), por lo que quedó como la segunda fuerza y delineó desde diciembre un bloque de 14 diputados.

En cambio, las otras vertientes del Frente de Todos cerraron la jornada sin cosecha de bancas, al no alcanzar un piso de votos del 5% del padrón electoral, como lo exige la ley provincial.

“Esta elección fue como una interna para ellos; en la campaña se disputaron el voto peronista, pero sin ninguna propuesta”, leyeron ayer desde el oficialismo provincial ante este diario.

En los hechos, la radiografía trazada por el voto colocó en segundo lugar de ese espacio a Todos por Jujuy (línea que lidera la diputada nacional kirchnerista Carolina Moisés) con el 6,51%, seguido por el Frente Unidad para la Victoria (ligado a la Tupac Amaru de Milagro Sala), con el 5,36%. Una instantánea que leyó con lupa la Casa Rosada y que pesará ante la inminente definición que se viene: la del armado de listas de candidatos al Congreso antes del 24 de julio para encarar el ahora redoblado desafío de las legislativas nacionales.

Tras los comicios, Rivarola lanzó un llamado, de cara a la pelea por la gobernación en dos años. “El PJ tuvo siempre las puertas abiertas, y el que no estuvo es porque no quiso estar; yo convoco nuevamente a todos a trabajar y luchemos por un triunfo en el 2023”, arengó.

En paralelo, ebullición había ayer en filas del Frente de Izquierda y de los Trabajadores - Unidad, tras cerrar otra buena elección en la Provincia (como en 2017) y convertirse en la tercera fuerza más votada (con 7,53% de los sufragios), pero no cosechar ninguna banca. Un incómodo presente que los dejará sin representación en la Legislatura desde diciembre al no lograr renovar las cuatro bancas que pusieron en juego (sólo pudieron retener uno de los dos escaños del Concejo Deliberante capitalino).

La fuerza también fue alcanzada de lleno por el piso de sufragios sobre el total del padrón electoral para cosechar bancas, que frente a una participación que rondó poco más del 65% -pandemia y mal clima mediante- se convirtió en barrera insalvable para las fuerzas minoritarias.

Sin medias tintas, los dirigentes cuestionaron al gobernador por el “piso proscriptivo”. “Somos la tercera fuerza en Jujuy, segundos en la capital provincial y primeros en Palpalá, (pero) el señor feudal Morales y su régimen fraudulento quieren dejar a miles de electores sin representación en la Legislatura”, disparó ayer el diputado nacional Nicolás del Caño, quien siguió in situ la votación.

“Con el 30 % de los votos del padrón total se llevaría el 70% de las bancas que se eligen; una “autocracia”, salvo por su sociedad con el PJ”, cuestionó.

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