31 de mayo 2004 - 00:00
Kirchner convirtió a Solá en "otro villano"
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Si bien el gobernador bonaerense quiere llevar la disputa con Nación por la deuda de $ 470 millones a un plano meramente económico y dejar en claro que no se trata de una puja política, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, ayer lo castigó como si de un enemigo político se tratase.
Sin deuda
El funcionario nacional -quien quiere gobernar la provincia en el 2007- aseguró que la Nación «no le debe nada» a Buenos Aires, que «es falso» que Kirchner haya cerrado el diálogo con el mandatario bonaerense como aseguran en La Plata, y que «hay que terminar con el discurso mentiroso».
Sea como fuere, Solá se vio forzado al encontronazo con Nación por el reclamo de los gremios que quieren un aumento -cosa que Solá asegura no poder satisfacer si no llegan fondos del gobierno central- y porque, según el propio mandatario, los ministros de Kirchner no le atienden los llamados.
Tampoco lo atiende Kirchner que hasta evitó en dos ocasiones compartir escenario con él.
Así y todo, el bonaerense sabe que cuenta con el respaldo de Eduardo Duhalde y de la oposición, todos necesitados de paz social en el distrito mientras se extienden los paros.
Para colmo de males para Solá, la provincia quedó coyunturalmente aislada de Córdoba y Santa Fe, cuyos gobernadores, José Manuel de la Sota y Jorge Obeid, hasta ahora los más peliagudos para Kirchner, viven un período de acercamiento con la Casa Rosada.
El ministro Fernández, en tanto, dijo ayer que «no es verdad» que la Nación tenga una deuda de 470 millones de pesos, y que «es falso hablar de poco diálogo o comprensión» por parte de Nación.
«Es de irresponsables decir que se está extorsionando a la provincia porque tiene que firmar la coparticipación. Hay que terminar con el discurso mentiroso», agregó.
Coparticipación
De hecho, la provincia reclama a Kirchner parte de los 8 puntos de coparticipación que perdió a manos de otras provincias y que se le reconozca la deuda, como condición para firmar el nuevo sistema de reparto de impuestos que impulsa Nación.
Según trascendió, el gobierno no piensa satisfacer estas condiciones. A tal punto, que Fernández le recomendó públicamente a Solá que «discuta políticamente y no en forma chiquita, que parece más un problema de capricho y es poco serio».
Para el ministro, «lo que se debe hacer es una charla formal, prudente y respetuosa, y el gobernador sólo bate el parche insistiendo en ese discurso chiquito, sin buscar un planteo político con el Presidente».
El ministro del Interior también relativizó la gravitación de Duhalde en la posición de Solá. «El gobernador es Solá. Si bien Duhalde nunca se desprendió de la posibilidad de encontrar mejores alternativas y puede aportar, el responsable es Felipe Solá», concluyó.




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