7 de diciembre 2007 - 00:00

"La pobreza no necesita discursos grandilocuentes"

La Pampa - «Siempre he planteado que el municipio, como institución básica del sistema democrático, no debe quedarse sólo en las «3 B» (bache, bombita y basura), sino transformarse en elemento clave de la construcción social. Algunos plantean que la seguridad depende de la estructura policial y no es así, según mi criterio. Estuve a cargo de la Policía de La Pampa y comprobé que ella interviene cuando ya se produjo el daño o delito, es decir que la estructura policial funciona sobre las consecuencias y no sobre las causas estructurales de la inseguridad», expresó Juan Carlos Tierno, intendente electo de Santa Rosa. Agregó que «éstas son la desarticulación y la desestructuración de las dos herramientas socializadoras básicas de nuestra sociedad: la familia y la escuela. La familia dejó de ser factor de constitución y aprendizaje de pautas de convivencia, y ello se refleja en el hecho de que hoy la población carcelaria tiene, en promedio, menos de 30 años. Ante tal situación, los mayores debemos plantearnos si no estaremos replegados en el ejercicio de las responsabilidades. En consecuencia, los factores de prevención promueven el orden social».

Periodista: ¿Cree posible optimizar una estrecha relación con la provincia para diseñar una política social amplia que garantice esas pautas de convivencia?
Juan Carlos Tierno: Es vital; estoy convencido de que fuera de esos términos de integración genuina institucional esto es inviable, porque estamos hablando de políticas de Estado, que no se refieren a eliminar autonomías, sino a potenciarlas, trabajando en todos los ámbitos. Y la seguridad en la Argentina sólo puede empezar a construirse con políticas de Estado, con roles específicos a nivel nación, provincias y municipios.

P.: En el aspecto económico, ¿cuál será la relación con las entidades intermedias en aras de un crecimiento sustentable y fuerte en Santa Rosa?
J.C.T.: Vamos a constituir un Consejo Económico Social similar al que establece la Constitución provincial, orientado a tratar los temas de la «macroeconomía» social para desarrollar actividades comerciales e industriales sustentables en la ciudad. Queremos plantear a la provincia una cogestión del Parque Industrial de Santa Rosa, para encarar otros emprendimientos basados en las actividades propias de la ciudad y de la zona rural aledaña. También aspiramos a lograr una relación más intensa con las instituciones empresariales, comerciales y sindicales que nos permita transformar la diversidad que pueda existir por la lógica contraposición de intereses, en acción con responsabilidad social, planteando temas de fondo y trabajando en conjunto.

 Financiamiento
P.: ¿Cómo financiará el crecimiento genuino de la ciudad, morigerando la pobreza estructural?
J.C.T.: No quiero constituir un banco municipal, pero sí una estructura autárquica que administre un fondo propio, conformada no sólo con aportes estatales, sino también privados, que posibilite lograr un sistema de micropréstamos en Santa Rosa. Creo que los subsidios deben reservarse para aquellos casos extremos y urgentes, porque el mismo subsidio implica un menoscabo a la dignidad; es una dádiva...

P.: Sin embargo, se ha transformado en un factor cultural muy importante en la Argentina, que puso barreras al crecimiento de muchas zonas...
J.C.T.: Es cierto, pero yo planteo un cambio sociocultural. Si los pobres realmente nos interesan, comencemos a tratarlos con dignidad, integrándolos a un sistema social e institucional sin dádivas ni limosna. Las personas en situación de pobreza no necesitan discursos grandilocuentes, de dádivas ni de lástima, sino de oportunidades concretas y perdurables para cambiar definitivamente su destino. Necesitan que alguien crea en su dignidad y en sus capacidades.

P.: ¿Es posible instrumentar estas propuestas por encima de los intereses de la política?
J.C.T.: Desde ya. Pero la política en la Argentina es una herramienta importantísima, y es necesario mantenerla al margen del desprestigio de muchos referentes del sector. Si culpamos continuamente a las instituciones, estaremos siempre desenfocados de las causas de los problemas y de lo que debemos enmendar. Hoy, la política enfrenta un marcado desprestigio y pérdida de confianza; por ello es que debe encarar un proceso de reconstitución de credibilidad a través de la participación social.

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