24 de mayo 2004 - 00:00
Las provincias "grandes" redoblaron su oposición
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El cordobés comparó que «así como hay provincias que exportan petróleo o gas, y reciben regalías porque esos recursos no se renuevan», Córdoba aporta «con las exportaciones agrícolas, fertilidad de suelo».
Los dichos de De la Sota se alinean en un discurso compartido con sus pares de Buenos Aires, Felipe Solá, y Santa Fe, Jorge Obeid, que insiste con un reclamo por un mayor pedazo de la torta de la coparticipación.
Argumentos
Los mandatarios argumentan a favor de un reconocimiento que entienden como más equitativo del aporte que estos tres distritos hacen en la masa total a repartir, que el año pasado trepó a la suma de $ 19.000 millones y en lo que va de 2004 ya experimentó un aumento de 43% en la comparación interanual.
Solá había hecho duras declaraciones al respecto, amenazando con trabar la ley de corresponsabilidad fiscal en el Congreso si el gobierno nacional congelaba la discusión por la nueva ley de coparticipación federal. «Buenos Aires genera alrededor de u$s 700 millones anuales en materia de retenciones, pero no recibe nada a cambio, ya que estos aportes conforman los fondos de coparticipación». En realidad, los cálculos señalan que el aporte bonaerense sería de u$s 500 millones durante esta temporada, un aporte algo menor que Santa Fe y Córdoba, que rondarían en los u$s 700 millones por retenciones.
Por su parte, el bonaerense expresó el sábado que su provincia «no puede tener menos coparticipación con Kirchner que con (Carlos) Menem» y graficó que «no pretendemos que nos devuelvan los ocho puntos que perdidos en los 80, pero sí que exista un espacio de discusión. Vamos a tener menos proporción de ingresos y el coeficiente bajaría a 21%».
En el caso de Santa Fe, la posición es idéntica a la de las otras dos grandes. Ya hubo una seria oposición al proyecto de coparticipación tal como lo presentó Nación, alegando que el reparto era injusto con los distritos que más aportaban. Más tarde, cuando Kirchner «cajoneó» el proyecto de ley, la crítica se redobló, exigiendo «que el proyecto no caiga en el freezer», según el ministro de Economía, Walter Agosto.
Con la venia del FMI, Kirchner había logrado instalar la discusión por la llamada ley de correspondencia fiscal en lugar de la postergada nueva ley de coparticipación, pero la semana pasada el propio secretario de Hacienda de la Nación, Carlos Mosse, reconoció igualmente que «están dadas las condiciones para continuar el diálogo con las provincias acerca de la nueva ley de coparticipación federal».




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