3 de noviembre 2005 - 00:00
Llega a 50% trabajo en negro en la mitad de las provincias
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El mayor aumento de la informalidad en los últimos tres años se registró en San Luis, una provincia favorecida por el nuevo tipo de cambio. Sin embargo, a pesar del auge industrial y turístico que permitió reducir la desocupación desde 16% registrado en mayo ’2 a sólo 1,4% en el primer semestre de 2005, el empleo informal viene creciendo ostentosamente: desde principios de 2002 aumentó en 20 puntos porcentuales, saltando de 38% a 57,4%.
En Jujuy, en tanto, la informalidad, que llega a 55,6%, se incrementó en 14,8 puntos porcentuales en tres años, con un desempleo actual de apenas 8,8% pero 58,2% de su población viviendo en la pobreza. La informalidad en esa provincia siempre fue mayor que el promedio nacional, pero en los últimos años fue una de las zonas donde más se deterioró la calidad del empleo.
Siempre de acuerdo con el informe realizado por el IADER, con un nivel similar, en Formosa la informalidad laboral afecta a 97.389 personas, una cifra a monitorear si se observa que la población de la provincia es de 487.000 habitantes aproximadamente, de los cuales 175.700 están ocupados en relación de dependencia. Igual que en Jujuy la alta informalidad explica que el desempleo de esa jurisdicción sea de apenas 5,5% pero la pobreza alcance 53,1% de su población.
La misma situación se repite en Corrientes y Chaco. En Chaco se registra una de las tasas de pobreza más elevadas del país (60,3%) con un desempleo que es la mitad del promedio nacional (apenas superior a 6%). Una parte de la explicación de esa elevada pobreza y el bajo desempleo puede encontrarse en la informalidad: allí, 54,4% de los asalariados trabaja en negro.
Entre Ríos, Salta, San Juan y Córdoba son las restantes provincias con tasas de informalidad superiores a 50%. En San Juan, el trabajo en negro creció 15,6 puntos porcentuales en tres años hasta alcanzar actualmente a 50,6%. El desempleo en esa provincia es de 12,4% y la pobreza asciende a 45,2% (todos estos indicadores están medidos en Gran San Juan). Se suma a esta lista Santiago del Estero, donde la informalidad afecta a 50% de su población asalariada.
Excepciones
A contramano de la tendencia general, sólo dos provincias han logrado reducir sus niveles de informalidad durante los últimos tres años. Son Tierra del Fuego y Santa Cruz, donde la informalidad no sólo es la más baja del país, sino que además lograron reducirla levemente. En Santa Cruz, 15,6% de los asalariados trabaja en negro, cuando en mayo de 2002 esa tasa alcanzaba 17,3%. La baja informalidad encuentra un mercado laboral en mejores condiciones que el resto del país: el desempleo (medido en Río Gallegos) es de apenas 1,9% y la pobreza sólo afecta a 11,1% de su población. Aunque ayuda a esos indicadores que 51,9% del empleo asalariado de esa jurisdicción trabaja en el sector público, la mayor proporción de empleo estatal del país. Similar situación se observa en Tierra del Fuego, donde la informalidad es de 24,4% (0,4 de punto porcentuales menos que en mayo de 2002), la desocupación se ubica en 8,3% de la población económicamente activa y la pobreza en 12,2%. Algo más de 45% del empleo asalariado allí está en el sector público.
En el resto de los grandes aglomerados urbanos, que permiten dar una idea de la magnitud que tiene el deterioro de las condiciones de trabajo en las regiones, la informalidad promedia 44,8%. En Misiones, donde el desempleo se ubica entre los índices más bajos, la informalidad asciende a 49,9%. En el otro extremo está la Ciudad de Buenos Aires, donde el nivel de informalidad afecta a 37,5% de su población asalariada. Un porcentaje relativamente bajo para una jurisdicción donde sólo 23% del empleo en relación de dependencia está en el Sector Público.




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