8 de septiembre 2003 - 00:00
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Los peronistas, cuyo aspirante a la Gobernación mejor perfilado era el kirchnerista Jorge Obeid, le encendían velas a la ley de lemas, a pesar de que prometieron derogarla en caso de ganar. Sabían que la sumatoria de los 5 sublemas del PJ era más necesaria que nunca para contrarrestar el caudal de votos del socialista, el intendente de Rosario, Hermes Binner.
La contrapartida de ese favor normativo era esperar el lento escrutinio, que se veía complicado además por las boletas supersábana de 66 centímetros de ancho y 7 cuerpos, donde cabía la enorme elección de 43.632 candidatos (un postulante cada 51 electores).
Un promedio de tres a cuatro minutos -con un pico de 22 en una escuela de la capital provincial- fue lo que tardaron los electores santafesinos dentro del cuarto oscuro, según informó la Justicia Electoral. Hubo demoras además en la apertura de mesas por la dificultad de desplegar las boletas y algunas ausencias de autoridades, a las que se tentó con 100 pesos para hacer su trabajo. Finalmente votó 72% del padrón, según el ministro de Gobierno, Carlos Carranza.
Cerca de las 19 estalló un duelo de encuestas a boca de urna entre dirigentes del justicialismo y del socialismo, a pesar de la prohibición de difundir estos sondeos antes de las 21.
La primera piedra la tiró el secretario de prensa de la municipalidad rosarina, Rubén Galassi, quien blandió una encuesta que daba ganador a Binner por 49% de los votos por sobre 46% del lema justicialista.
En la otra vereda, Obeid los tildó de «datos incorrectos». «Sabíamos que Binner y su gente apenas terminara la votación iban a dar a conocer un boca de urna tramposo para ensuciar la realización del escrutinio», denunció.
Al cruce de los números socialistas salió el diputado justicialista Julio Gutiérrez, con una encuesta en la mano que daba ganador al lema del PJ por 3 puntos, y dentro de él al sublema de Obeid.
En medio de la polémica, terció el titular del consejo provincial del PJ santafesino, Angel Baltuzzi, quien advirtió que la difusión de las encuestas a boca de urna «podría arrojar que en Santa Fe tuviéramos unos Pinkys masculinos o unos (Graciela) Fernández Meijide». Fue en referencia a los bloopers electorales bonaerenses de 1999, por los cuales las mujeres se declararon ganadoras, pero finalmente triunfaron Alberto Balestrini (a intendente de La Matanza) y Carlos Ruckauf (a gobernador), respectivamente.
Según Baltuzzi, la supuesta «maniobra» socialista tendería a mantener instalada la presunción de que podría haber una «gran trampa», según lo denunció el propio Binner en los tramos finales de la campaña.
Sin embargo, los observadores internacionales de la Organización de Estados Americanos (OEA) que actuaron como veedores de las elecciones manifestaron al cierre de los comicios que la compulsa se había desarrollado con «bastante normalidad» en la mayor parte del territorio provincial.
La lectura corrió por parte del ob-




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