28 de octubre 2009 - 22:03

Mahle vuelve a contratar personal

Santa Fe - Tras seis meses de conflicto en la ex Mahle de Rosario, en la valvulera de la misma marca en Rafaela, los directivos de la empresa de capitales alemanes aseguran que se llegó «casi al final de la crisis», por lo que están «comenzando a tomar gente». «No damos abasto con los pedidos», se entusiasman. Un escenario diametralmente opuesto al que se presenta la fábrica de aros de pistón, donde 330 trabajadores, al no encontrar una resolución para su situación laboral, aceptaron el retiro voluntario; incluso un grupo de despedidos intentó acercar un petitorio a Cristina de Kirchner cuando visitó la provincia el martes pasado.

El panorama, de todas formas, se presenta alentador en la administración de Hermes Binner. Según estimó ayer a este diario la viceministra de Trabajo provincial y diputada nacional electa, Alicia Ciciliani, «se está sufriendo la crisis, con un mercado laboral deteriorado, aunque se están creando nuevos empleos». Enumeró los 1.600 puestos de trabajo a partir de la inauguración del Casino de Rosario, 1.000 más con la reactivación de General Motors, e indicó que «la construcción no sufrió un parate a nivel de lo que significó la crisis». Además, la funcionaria aclaró que «es lenta la reactivación del mercado laboral, porque no se absorben los puestos que se destruyeron».

Por el contrario, el contexto es aún más complicado en la mayoría de las provincias, a partir de la renovación de los reclamos gremiales por una recomposición salarial, y una embestida de sectores piqueteros, que la oposición remarca como responsables del enardecido clima social actual.

Como en medio de un paraíso, el gerente general de Mahle Rafaela, Diego Verardo, aseguró en declaraciones al diario El Litoral que la planta «logró llegar, casi, al final de la crisis», sobre la base de que en lo interno «se hicieron muchos deberes y tareas necesarias, desde el mes de octubre hasta la fecha, y se tomaron decisiones que permitieron que las dificultades se sintieran lo menos posible, como la reducción de gastos, de costos, las internalizaciones de las tercerizaciones que había; no quedaron proveedores adentro de la empresa».

Luego de las medidas que debió implementar para una readecuación de su producción en los últimos meses, y tras la crisis financiera mundial, la semana pasada la autopartista alemana publicó en medios locales avisos solicitando personal para atender «los pedidos para enero, febrero y marzo del próximo año, que superan nuestra capacidad de producción», explicó Verardo.

Respecto del conflicto en Rosario, el gerente aseguró: «Los primeros días no fueron fáciles; fue una experiencia inédita. Sobre todo, porque no se entendió que son dos sociedades distintas, con accionistas diferentes, mercados y productos bien diferenciados, gerencias distintas, en las que sólo coincide la marca».

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