30 de septiembre 2003 - 00:00

Mal debut de Juanjo Alvarez en Seguridad: cuatro secuestros

Sin embargo, el primer día de Alvarez no pareció favorecerlo en virtud de los cuatro secuestros que se produjeron (ver página 26). Ante varias presencias nacionales -el ministro de Defensa, José Pampuro; la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, y el secretario de Seguridad, Norberto Quantín, además de una multitud de legisladores- Solá concretó el primer cambio de gabinete tras obtener su reelección.
Desde temprano, cuando fatigó radios hasta un encuentro post acto con la prensa, el gobernador abordó una agenda espinosa que incluyó su vínculo con Eduardo Duhalde, sus tironeos con Alvarez, la política de seguridad y hasta un planteo financiero a
Néstor Kirchner. A saber:
c Dijo que la nueva gestión de seguridad avanzará «inexorablemente» hacia la descentralización «progresiva» de la Policía a los municipios aunque, dijo, ésta «no se puede imponer a los municipios». Asimismo advirtió que en materia de seguridad «no hay fórmulas mágicas» tras un elogio a Cafiero. Sobre Alvarez -que dijo que pidió revisar los legajos de los 138 efectivos a quienes se está investigando el patrimonio- aseguró que lo eligió por su capacidad de trabajo y que continuará la línea de acción de su antecesor.
c Respecto de la idea, expresada por Alvarez, de «incrementar la presencia policial en las calles de la provincia», Solá dijo que pedirá «ayuda (presupuestaria) al gobierno nacional» para continuar en la lucha contra el delito. No fue la única mención sobre planteos económicos; adelantó también que profundizará el reclamo de mayor coparticipación para la provincia, referencia que tuvo como destinatario directo a Kirchner.
c Sobre la elección de Alvarez, Solá negó que haya sido una imposición de Duhalde, cuya esposa, Chiche, participó ayer del acto de asunción.
«Hace 10 días conversé con el ex presidente sobre los cambios y hablamos de posibles nombres como hablan los hombres de Estado que se conocen y aprovechan la experiencia», dijo. «Quienes me conocen saben que a mí nadie me impone nada», aseguró el gobernador cuya relación con Duhalde, en el último tiempo, atravesó un proceso pendular que llegó a la incomunicación.
c Por otro lado, reconoció sus pasados tironeos con Alvarez. «Fueron diferencias que se tienen por cuestiones de trabajo, discusiones cotidianas», minimizó el reelecto. Asimismo dijo que Alvarez era el más indicado para ocupar la cartera en lugar de Cafiero, a quien halagó por haber aceptado en junio pasado el cargo «cuando nadie quería hacerlo». Para Cafiero tuvo incluso una referencia ampulosa: lo comparó con
Manuel Belgrano porque aquél, como éste casi dos siglos atrás, generó «burlas y comentarios».
c En tanto, Alvarez y Solá acordaron ayer esfumar las diferencias -al menos públicas- en torno de la designación o no de un jefe policial, punto en el que a priori estaban en desacuerdo. Solá dijo que si Alvarez quiere un jefe, como anticipó, «lo charlaremos» mientras el flamante ministro dijo que prefiere una «jefatura fuerte» pero relativizó la urgencia y decisión de nombrar a un uniformado para ocupar el cargo que dejó vacante el expulsado
Alberto Sobrado.

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