11 de marzo 2021 - 00:01

Año electoral atiza divisiones de oficialismos en las legislaturas

Chubutense Arcioni perdió cuatro votos claves. Disputa tucumana Manzur-Jaldo, de PJ a parlamento. Gobierno riojano minimizó separatismo de nueve diputados. Antes, rupturas en Santa Fe y Mendoza.

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En un año electoral donde las internas partidarias comienzan a salir a superficie, las legislaturas provinciales aparecen como las bocas de erupción, con tensiones de distinto grado que llevó a la ruptura de bloques oficialistas en los parlamentos locales.

En los últimos días, las esquirlas partieron espacios de diputados de los oficialismos en Tucumán y Chubut. También se dividió en dos el bloque de diputados peronistas en La Rioja, mientras que antes, en diciembre, el PJ en el Senado de Santa Fe había tomado el camino de la trifurcación. Dos meses antes, el Partido Democráta había abandonado la alianza Cambia Mendoza que gobierna la provincia, si bien no se trata de una ruptura estrictamente parlamentaria y los principales socios del espacio, la UCR y el PRO, mantienen los términos de la convivencia.

En Tucumán, la fractura se debió a una puja entre el gobernador Juan Manzur y su vice Osvaldo Jaldo, quien impuso a Eduardo Cobos como Defensor del Pueblo pese a la resistencia del mandatario.

El hecho llevó a que el manzurismo creara el bloque Lealtad Peronista, con fuertes críticas a sus exaliados, que fueron primero dichas por diputados y ministros hasta hacerse expresas por el propio gobernador. También generó una sangría en el Ejecutivo, con pedidos de renuncia al Secretario de la Gobernación y al Subsecretario del Plan Norte Grande. En el entorno de Manzur no descartan que marchen nuevos telegramas de despido a otros integrantes del gabinete local.

En tanto, el chubutense Mariano Arcioni se quedó sin mayoría en la Unicameral, ya que cuatro diputados emigraron a un nuevo bloque. Los emigrados responden al liderazgo del intendente de Trelew, Adrián Maderna. El rompecabezas legislativo de Chubut tiene también otros componentes: una relación pendular entre Arcioni y su vice Ricardo Sastre, que podría generar otros goteos.

El movimiento deja mejor parado al peronismo provincial, en vías de regeneración, con la mira puesta en las elecciones de medio término, fecha para la cual deberá unir los fragmentos de su atomización. La polémica ley para habilitar la megaminería en Chubut dejó rajaduras en todos los espacios, también en Juntos por el Cambio. En el plano nacional, el PJ y el oficialismo provincial juegan en el mismo equipo: el Frente de Todos, debido al lazo que une a Arcioni con Sergio Massa.

Asimismo, sacudieron el tablero la semana pasada nueve diputados riojanos que se alejaron del espacio orgánico del peronismo y crearon el bloque Rioja Querida, con denominación por sus siglas RQ, paradójicamente las mismas iniciales que el gobernador Ricardo Quintela, quien evitó expresarse sobre el movimiento.

En el Gobierno provincial minimizaron la cuestión y manifestaron a este medio que se trata “de diferencias entre los diputados”. “Era un bloque de treinta y es normal que a veces haya diferencias. Pero todos responden al mandatario”, dijeron desde La Rioja.

La vicegobernadora Florencia López declaró que se trata de un tema “muy menor”. “Lo único que hay son diferencias metodológicas adentro de la Legislatura”, dijo López, quien agregó que no obstante la división, ambos bloques “seguirán trabajando por el mismo proyecto bajo la conducción de Quintela”. Vale recordar que en la previa de los comicios 2019 el entonces gobernador Sergio Casas rompió relaciones con quien fuera su antecesor, Luis Beder Herrera, quien luego se presentó en la contienda por fuera de la estructura del PJ. Y perdió.

En Santa Fe el oficialismo también se desinfló en la legislatura. El gobernador Omar Perotti deberá transitar hacia el final de su mandato sin mayoría tanto en Diputados (donde domina el Frente Progresista del socialismo y la UCR) como en el Senado, donde en diciembre el peronismo se partió en tres.

La división está menos atada a tironeos por candidaturas como en los casos anteriores. En verdad, cristaliza roces que ya se habían visto reflejada en los hechos desde antes de la asunción Perotti. La estocada final se dio tras el caso de Armando Traferri, el senador investigado por la presunta participación en la red de juego clandestino, quien a su vez acusó al ministro de Seguridad Marcelo Saín de montar una operación en su contra.

Traferri terminó arrastrando a cinco senadores a un bloque propio. Otros cuatro legisladores PJ de la Cámara alta se mantuvieron aliados al gobernador, mientras que dos quedaron flotando, aunque en la provincia estiman que serán leales al Gobierno provincial en las votaciones clave.

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