22 de marzo 2007 - 00:00

Masiva movilización de los estatales ayer en Santa Cruz

En una jornada con total paro de actividad, incluyendo hospitales, la marcha de ayer llegó a tener más de diez cuadras de extensión y recorrió calles céntricas hasta desembocar en la esquina de Roca y San Martín, donde se encuentra el mástil mayor de la ciudad. Allí, debajo de la bandera argentina, se desarrolló el acto central que culminó poco después de las 18.
Pese al profundo temor oficial, no hubo acción cerca de la Casa de Gobierno ni de la residencia del Presidente.
La movilización de ayer, al igual que las realizadas en semanas anteriores, se desarrolló en absoluta tranquilidad, y pasó a seis cuadras de la residencia del jefe de Estado.
Sobresalió entonces la presencia de los más de 60 gendarmes que fueron enviados especialmente para acordonar la manzana donde se encuentra
la casa del primer mandatario
y la Casa de Gobierno, un desmedido operativo de seguridad que ordenó la Casa Rosada y fue considerado como una verdadera provocación por parte de los gremios. «Militarizan la ciudad, pero no son capaces de sentarse a dialogar», resumió ayer un dirigente estatal.
La magnitud de la movilización se dio debido a que convocó a docentes de varios puntos de Santa Cruz y, además, atrajo a ciudadanos de Río Gallegos disconformes con la política de Sancho, cuestionado gobernador que asumió en marzo del año pasado tras la renuncia de Sergio Acevedo, presionado por los disturbios en el marco del conflicto petrolero desatado en la localidad de Las Heras. También hubo marchas en otros puntos del interior provincial.
 Obispo
Junto a los gremios, el obispo de Río Gallegos, Juan Carlos Romanín, fue uno de los protagonistas de la movilización. Un día antes había manifestado que en Santa Cruz «no hay libertad suficiente para expresarse». Ayer abrió el acto pidiendo al gobierno que acceda a «sentarse a dialogar con los docentes».
Luego del obispo tomaron la palabra los representante de Adosa -docentes-, ATE, Sodem -municipales-, Judiciales y Legislativos. En todos los casos pidieron una apertura del diálogo con el gobierno provincial. No sólo apuntaron a la falta de un interlocutor de la administración Sancho, sino que también hubo algunas frases dedicadas a Kirchner y al poder que sigue ejerciendo sobre su provincia natal.
No se escuchó ninguna voz del gobierno provincial. Apenas el ministro de Economía de Santa Cruz, Juan Bontempo, hizo declaraciones, intentando minimizar la movilización de ayer y amenazó con descontar presentismo y días no trabajados. «Un gremio pequeño impulsa un paro político y pone a nuestros hijos de rehenes e intentan manipular a los padres», indicó y luego aseguró que «en Santa Cruz pagamos uno de los mejores sueldos docentes del país y no hay una sola escuela que no esté en las condiciones óptimas para que nuestros chicos aprendan».
Los sindicalistas tienen varios argumentos para refutar al ministro, ya que si bien Río Gallegos es la ciudad con menor desempleo del país (1,2% según el INDEC), el básico de un docente puede reducirse a $ 160, ya que los salarios en la planta estatal santacruceña llegan a estar compuestos en hasta 60% por sumas no remunerativas que los gremios denominan, lisa y llanamente, «en negro».

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