26 de abril 2007 - 00:00

Niegan crisis en el gobierno de Sancho

«Los muertos que vos matáis gozan de buena salud», sentenció el ministro del Interior, Aníbal Fernández, además de subrayar que «no existe nada» en torno de un potencial reemplazo del gobernador, debilidad institucional que ya vivió la provincia hace poco más de un año con el portazo de Sergio Acevedo.
«El gobierno de Santa Cruz desmiente que tanto el vicegobernador en ejercicio del Poder Ejecutivo, Carlos Sancho, como su equipo de gobierno renuncien a sus cargos», aseguró por su parte ayer un comunicado oficial emanado de Río Gallegos, frente a las versiones sobre un paso al costado de Sancho para dar lugar a una eventual asunción del interventor de Yacimientos Carboníferos Río Turbio, Daniel Peralta.
Desde el gobierno provincial, en tanto, volvieron a «exhortar a la población a que, ante los repetitivos actos de atropello y de violencia, no acepte este tipo de metodología que se está llevando adelante para zanjar las diferencias». «Hoy dirigentes políticos y gremiales» son «los primeros en estar creando y apoyando este clima de desconcierto en toda la provincia», denunciaron.
En sintonía, ayer desde Balcarce 50 acusaron al radicalismo santacruceño de fogonear las protestas. «La crisis no es sindical sino política», aseveró Fernández, al tiempo que reiteró que el intendente de Río Gallegos, el radical Héctor Roquel, «quiere sacar ventaja electoralista berreta» de la situación. «Ha financiado la presencia de militantes y la carpa y han habido empleados municipales en las acciones políticas», denunció, además de asegurar que también «ha incentivado el accionar de algunos otros grupos de izquierda».
La respuesta de Roquel no se hizo esperar. «Antes le echaba la culpa al obispo (por Juan Carlos Romanín); ahora me la echa a mí. ¿Por qué no se miran para adentro, si quienes les están exigiendo una solución son su propia gente, como diputados del Frente para la Victoria o el presidente del Concejo Deliberante?», disparó.
Precisamente, en las últimas horas trascendió un documento de apoyo a la postura crítica al gobierno -aunque dialoguista- de Romanín, emitido por una asamblea de sacerdotes salesianos de Buenos Aires, Santa Cruz y Tierra del Fuego. «Romanín se ubica como mediador, pero desde la vereda de enfrente», cuestionó ayer, sin embargo, un hombre de Sancho.

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