13 de agosto 2008 - 00:00

Nueva huelga petrolera amenaza envíos a Chile

Neuquén (de nuestra agencia) - El sindicato del Petróleo y Gas Privados de Río Negro y Neuquén decretó un paro de actividades por 24 horas que se iniciará esta noche a las 20 y afectará a todos los rubros de la industria, desde la producción hasta los servicios. La medida de fuerza se cumplirá en jurisdicción de las provincias de Río Negro, Neuquén y La Pampa, «en repudio por la no prestación de servicios sociales que efectúa la Federación Sindical de Argentina de Gas y Petróleo Privados». En caso de no haber una intervención del gobierno de Cristina de Kirchner, en la madrugada del jueves se corre el riesgo de que se paralice toda la actividad industrial del país, incluidos los envíos a Chile, que se provee del fluido y crudo de los yacimientos del norte de la Patagonia.
La extrema decisión fue comunicada por el secretario general del gremio, Guillermo Pereyra, quien logró separar a su organización de la central nacional y posteriormente contó con la adhesión de los sindicatos petroleros de Chubut y Santa Cruz. En represalia por esta secesión de los patagónicos, que -en conjunto- agrupan 90% de los trabajadores petroleros y registran el mayor caudal de recaudación por la diferencia salarial que existe entre los gremios del Sur y los que se encuentran con jurisdicción en el centro y norte del país.
 Actuación
Los sindicatos de Neuquén, Río Negro, La Pampa, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego tienen ámbito de actuación sobre el corazón de la actividad petrolera, que es la producción, mientras que los sindicatos que responden a la Federación sólo actúan sobre destilerías o estaciones de servicio. En la realidad son los miembros pobres de la actividad petrolera que, al separarse los patagónicos, verán menguarse considerablemente sus ingresos porque la recaudación de los primeros quedará en sus propios sindicatos. Hasta este momento, la Federación retornaba menos de 40% de los montos que se giraban desde el Sur. En lo sustancial es un problema de caja.
También en la pulseada se jugó la interna del gabinete ya que Pereyra y sus aliados se reportaron a Julio De Vido, mientras que Alberto Roberti y los suyos buscaron amparo al abrigo de Carlos Tomada -los asesoró en sus tiempos de abogado con honorarios importantes-, aliado de Alberto Fernández y, por lo tanto, con línea directa con Héctor Capaccioli, el superintendente de Salud que maneja la millonaria caja de las obras sociales. Este cuadro de situación no es casual porque la resolución de Salud para que el sindicato neuquino y sus pares patagónicos puedan contar con su propia obra social se encuentra cajoneada en los vericuetos burocráticos de ambas carteras.
Pereyra es un aliado de Hugo Moyano y alineado detrás de la Presidente, mientras que Roberti apareció enrolado detrás de Luis Barrionuevo, cuando el gastronómico partió a la CGT y enfrentó a los Kirchner.

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