20 de junio 2007 - 00:00

Otra vez desmanes en universidad

Se trata de un escenario tristemente repetido en la UNLP, que a mediados de mayo pasado nombró como rector a Gustavo Azpiazu en una sesión que, para evitar que los alumnos irrumpieran, debió realizarse en la localidad de 25 de Mayo, a 280 kilómetros de La Plata, en un anexo utilizado para enseñanza agropecuaria.
Los problemas se extienden además a las universidades de Rosario y Comahue (Neuquén). La primera permanece acéfala, tras finalizar el mandato de Aldo Gimbatti el martes pasado y los repetidos escándalos que frenan la elección de un nuevo rector. A su vez, la casa de estudios neuquina se mantiene con un rectorado interino, a cargo de Teresa Vega, ya que la Federación Universitaria del Comahue logró impedir la elección de autoridades.
La rebeldía estudiantil también afectó a la Universidad de Córdoba, que tras intentos frustrados, finalmente el 25 de abril pasado logró designar a Carolina Scotto como rectora -la primera mujer desde la fundación de la UNC, en 1613-. Ahora, Scotto acaba de prometer que en setiembre sesionará la Asamblea Universitaria para aprobar una actualización normativa del Estatuto, lo cual es, en parte, un reclamo de los centros de estudiantes en todo el país.
Un fuerte antecedentes de todos estos conflictos en provincias fue la crisis de la Universidad de Buenos Aires durante el año pasado, que luego de cinco intentos frustrados y repetidos hechos de violencia nombró como rector en diciembre a Rubén Hallú. Fue en una accidentada y polémica sesión realizada en el Congreso de la Nación para evadir la agresión de los estudiantes.
En La Plata estaba previsto que ayer se designara a los funcionarios que acompañarán la gestión del rector Azpiazu. En la mañana se nombró a Raúl Perdomo como vicepresidente y a Fernando Tauber, secretario general, pero luego se frustró la elección del resto de las autoridades debido a la reacción estudiantil. De todos modos, se aprobó que los consejeros voten en forma individual en la oficina de la Dirección del Consejo Superior el resto de los colaboradores de la gestión de Azpiazu, que concluye en 2010.
«Con agresiones y empujones, le tiraron una jarra de agua al secretario del Consejo y rompieron los micrófonos», dijo Azpiazu, que agregó: «Este tipo de comportamiento está mas cerca de un barra brava que de un estudiante universitario».
En respuesta, Pablo Maciel, presidente de la Federación Universitaria de La Plata, explicó que «las autoridades tomaron la decisión de violar el estatuto vigente con el agravante de que hay tres facultades donde los consejos académicos están funcionando sin el claustro estudiantil». «Además hemos realizado un llamado a reforma del Estatuto con un mecanismo donde los estudiantes sólo tenemos 2 integrantes en una comisión de un total de 30», detalló y concluyó: «Ante esta situación decidimos movilizarnos e impedir la sesión».

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