3 de junio 2008 - 00:00

Otro gremio petrolero pide más participación en la renta del sector

Escribe Hugo Morales

Comodoro Rivadavia, Chubut (enviado especial) - La interna gremial de los trabajadores petroleros avanzó este fin de semana hacia la conformación de un nuevo bloque escindido de la Federación Argentina del Petróleo y Gas Privados (FAPG) y que se proyecta con una fuerte incidencia en el negocio hidrocarburífero, ya que tiene jurisdicción donde se encuentran los yacimientos más importantes del país y en donde operan las multinaciones que exportan derivados del crudo. El sindicato local que conduce Mario Mansilla, aliado del gobernador Mario Das Neves, decidió separarse de la central gremial y alinearse junto al neuquino Guillermo Pereyra, quien la semana que pasó logró que la presidente Cristina Fernández de Kirchner coronara la firma del primer acuerdo paritario de esa actividad.
Una ruidosa asamblea de 6.000 trabajadores aprobó por unanimidad la propuesta de Mansilla y de Carlos Gómez
-secretario general y adjunto del gremio chubutense- de separarse de la federación y de administrar sus propios recursos como ya hacen los neuquinos, quienes acaban de conseguir que la viceministra de Trabajo, Noemí Rial, convalide su autonomía y que desde la Secretaría de Salud le hayan asegurado que esta semana los autorizarán a manejar su propia obra social que, hasta el momento, administraba la FAPG. En todo este proceso no es ajena la intervención directa del ministro de Planificación, Julio De Vido, uno de los funcionarios clave del negocio energético en el país.
Como es habitual en estas manifestaciones de los petroleros patagónicos -hubo trabajadores de Petroleros de Sarmiento, de Mantenimiento y Producción, Panamerican, Tecpetrol, Repsol, Sipetrol, Capsa Diadema, Manantiales Behr, Oxy, Río Mayo, Pride, DLS, Benver, Key, Servicios Operaciones Especiales, Halliburton, BJ, Weatherfor, Artech, San Antonio, Tuboscope, Schlumberger, Sodexo y Burtward, quienes paralizaron las tareas-, los dirigentes no se guardaron ningún epíteto para sus pares nacionales, especialmente Alberto Roberti y Rubén Ferreira.

 Fiscalización

El acto estuvo fiscalizado por Alberto Bellido y Marcial Paz, del Ministerio de Carlos Tomada, y Jerónimo García, subsecretario de Trabajo de Das Neves.
La presencia de Pereyra consolidó la alianza con Mansilla y la afirmación del denominado Bloque Patagónico, no sólo en lo político-gremial como hasta ahora, sino también en lo orgánico-funcional. Si se suma Santa Cruz -el secretario general Héctor Segovia revalidó títulos en una reciente elección pese al asedio de sus adversarios internos que lo acusan de asumir posiciones extremas-, esta alianza nuclea a más de 80 por ciento de los trabajadores petroleros, por lo que el manejo de sus cuantiosos recursos por cuota sindical, social y aportes empresarios la convertirá en la organización de mayor peso sindical dentro de la actividad petrolera y uno de los factores clave, junto a los gobernadores, de las renegociaciones de los contratos petroleros.
Pero, además -como anticipó este diario-, ya está todo listo para el lanzamiento de un superpremio energético que estará integrado por Pereyra (Petroleros Privados), Oscar Mangone (Gas Natural), Antonio Cassia (Petroleros Estatales, ex SUPE) y Oscar Lezcano (Luz y Fuerza). Este conglomerado gremial -también cuenta con el apoyo de De Vido y de Hugo Moyano- comenzará a funcionar apenas se lancen las dos obras más importantes en hidroelectricidad que emprenderá el gobierno de Cristina de Kirchner: las centrales de Condor Cliff - La Barrancosa en Santa Cruz y Los Chihuidos I y II en Neuquén. El monto global de la inversión se acerca a los u$s 5.000 millones.

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