Peralta espera que lo reciban Néstor y Cristina

Ambito Nacional

En medio de los graves cortocircuitos que mantiene con la Casa Rosada tras la derrota del frente K en las urnas el pasado 28 de junio, el gobernador justicialista Daniel Peralta desembarcó ayer en Buenos Aires para encarar «gestiones», a la espera de sendos encuentros en las próximas horas con Cristina de Kirchner y con Néstor Kirchner.

Las reuniones fueron confirmadas ayer por el jefe de Gabinete local, Pablo González, quien también viajó a territorio porteño.

En el caso del cara a cara con el ex presidente, González sostuvo que la pretensión es realizar «un análisis profundo de las elecciones». Será, en ambos casos, el primer acercamiento tras la compulsa en las urnas y la consecuente escalada de tensión política interna, en el marco además de las graves urgencias financieras que atraviesa la tierra natal del ex titular del PJ nacional.

González también ratificó que el mandatario terminará su mandato en 2011 -tras las versiones sobre una supuesta dimisión, desmentidas luego por el propio Peralta- y no descartó inminentes cambios de gabinete.

El funcionario además admitió que existe un «debate interno» dentro del justicialismo provincial que se extenderá por «un tiempo bastante largo» y consideró que «se hizo un circo» con la reciente renuncia al directorio del Banco Santa Cruz del ultrakirchnerista Raúl Copetti.

«Era vocal por el Ejecutivo; no era presidente de la ONU, ni tenía un cargo estratégico de importancia en la económica de la provincia, y fue designado a título de decreto», remarcó en declaraciones difundidas por el portal Magnamedia.

El viaje de Peralta obligó a suspender las reuniones de los consejos del PJ locales previstas para esta semana, tras el cachetazo electoral, a manos de una coalición hegemonizada por la UCR y que colocó como diputado nacional al empresario radical Eduardo Costa.

Mientras tanto, continuaba en la tarde de ayer la toma de la playa de tanques de Punta Loyolas (Petrobras), en cercanía de Río Gallegos, por parte del Sindicato de Petroleros Privados de Santa Cruz, en reclamo del cumplimiento de una suerte de garantía salarial en tiempos de crisis.

La medida de fuerza paralizaba la producción petrolera en los yacimientos de la cuenca sur, aunque conversaciones telefónicas con las operadoras abrían ayer una luz respecto de la posibilidad de un potencial acuerdo.

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