Anoche se desarrollaba un nuevo cacerolazo con bocinazos en Río Gallegos, mientras que Padres Autoconvocados -que responden al gremio docente- tomaron el municipio de Río Turbio y el Concejo Deliberante de 28 de Noviembre. A poco más de un año del portazo pegado por el entonces mandatario Sergio Acevedo -por los cortocircuitos con Kirchner y el crimen del policía Jorge Sayago en una revuelta petrolera-, la provincia del Presidente vuelve a caer en un escenario de debilidad institucional extrema.
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Sin embargo, fuentes de la Casa Rosada aseguran que Kirchner no piensa en descabezar al gobierno en pleno año electoral. Ello, por el temor a una masiva estampida de votos a nivel nacional ante la nueva y escandalosa acefalía en la cuna del primer mandatario, distrito que digita desde Balcarce 50. «Tampoco dan los tiempos», se sinceraron, sin embargo. Este fin de semana, el Presidente había deslizado sugestivamente que en su provincia «falta aptitud política».
Tras la salida de Acevedo (a quien hoy algunas voces del oficialismo acusan de fogonear los cuestionamientos dentro del PJ), su vice -Sancho- tomó las riendas del poder, aunque sólo en lo formal, ya que los hombres de confianza de la Rosada son el ministro de Gobierno, Daniel Varizat, y el de Economía, Juan Bontempo.
«Mientras estén Varizat y Bontempo el gobierno funciona, porque son leales a Kirchner», leen en el entorno del Ejecutivo nacional, aunque reconocen los cortocircuitos que distancian a «la joven estrella» Bontempo de «la vieja guardia», encabezada por Varizat.
Ayer Kirchner minimizó el conflicto, al sostener que «son discusiones propias de la democracia». En cambio, destacó la «profundización de la educación y el avance salarial de docentes en toda la Argentina». Por su parte, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, calificó de «inadmisible» la huelga y apuntó a «la presencia de sectores de izquierda que concurren a Santa Cruz para apoyar» las protestas. Por su parte, el ministro de Educación, Daniel Filmus, también habló de «componente político». «Le pedimos a los docentes que depongan la actitud», reclamó.
En un clima de creciente tensión, ayer Varizat no descartó -como Kirchner- la declaración de la «emergencia educativa» para que los docentes «vuelvan a las aulas». «Vamos a esperar una semana más; si no, pondremos en marcha una serie de medidas para que se recuperen los días perdidos», adelantó, frente al nuevo paro docente que arrancó ayer, esta vez de 5 días consecutivos.
Cacerolazos
En paralelo, Varizat cuestionó los recientes cacerolazos. «No somos el gobierno de la Alianza: vamos a mantener firme nuestra política de no dialogar bajo presión», insistió.
El sábado, Sancho echó a la subsecretaria de Trabajo provincial, Elsa Capuchinelli, por dictar una efímera conciliación obligatoria que quebró el discurso oficial de no negociar con paros. Ayer, en tanto, hizo público su paso al costado el director de Relaciones Laborales y Portuarias de la zona norte de Santa Cruz, Rubén Viusen. «Soy amigo de Capuchinelli; ella intentó juntar las partes y tratar de sentarnos al diálogo, para evitar un conflicto mayor», dijo.
En sintonía, sorprendió el vicepresidente del Consejo Provincial de Educación, Paulino Freije Fernández, al amenazar con renunciar -al menos él, o toda el área en una hipótesis de máxima- si el paro se extiende hasta el 2 de mayo. «Si no tenemos la posibilidad de resolver el problema creo que nos tenemos que ir nosotros», se sinceró, en declaraciones difundidas por «Opi Santa Cruz» La catarata de protestas -motorizadas por la Asociación de Docentes de Santa Cruz- se topó con la negativa a negociar de Sancho, a instancias de Kirchner.
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