12 de octubre 2007 - 00:00

Recrudeció violencia de gremios y estalló en provincia de Buenos Aires

Buenos Aires - El clima electoral se sigue tiñendo de violencia gremial en la provincia, con conflictos que estallan en la cara del gobierno de Felipe Solá y el marplatense Daniel Katz, intendente adicto a la Casa Rosada. Se trata de hechos que enturbian el panorama de cara a un proceso que el oficialismo ha preparado para ungir a su candidato Daniel Scioli.

El caos se dio en una jornada signada por un paro de 24 horas decretado por ATE, en la cual Solá lanzó un nuevo ofrecimiento de aumento salarial a los estatales (bonificación de $ 50 y pase al básico de $ 38).

En la ciudad de La Plata empleados del Astillero Río Santiago atacaron el edificio del Ejecutivo, mientras que, también frente a las oficinas de Solá, se trenzaron a golpes de puño ex combatientes de Malvinas y oficiales del Ejército.

En Mar del Plata, en tanto, la violencia volvió a afectar al puerto local, que se encuentra bajo estrica vigilancia policial -incluido el grupo Albatros- tras graves enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y obreros fileteros que, desde ayer, realizan un paro de 48 horas y piden a la CGT que declare paro nacional. El eje principal es la exigencia de un blanqueao general, reclamo gremial de vieja data que aguarda solución en el Ministerio de Trabajo. El problema ya había obligado a militarizar la zona a fines del mes pasado luego de una confusa balacera que dejó un herido grave y varias empresas pesqueras agredidas. Ayer, el choque motivó la presencia del Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel -se encuentra en la ciudad participando de la Feria del Libro local-, que intercedió para calmar las aguas.

El reclamo que encabeza el Sindicato Obrero de la Industria del Pescado (SOIP) se ha convertido en el talón de Aquiles del intendente Katz, que ayer se mantuvo ausente y no parece mostrar reflejos para calmar la protesta, más allá de acompañar la firma de un acta acuerdo en el cual las empresas -que ya sufrieron graves ataques este año- se comprometieron a efectivizar empleados. De todos modos, el proceso sufre demoras y no termina de conformar al gremio.

La crisis en el puerto más importante del país complica nada menos que a un funcionario que Néstor Kirchner, Cristina Fernández y Scioli consideran fundamental en el armado electoral bonaerense. Tanto es así que fue premiado con el segundo puesto en la lista de candidatos a diputados nacionales y un casi confirmado nombramiento como ministro de Obras Públicas -área que maneja un presupuesto de $ 1.000 millones anuales- en una potencial gobernación de Scioli.

El miércoles, el SOIP declaróel paro de 48 horas. Desde temprano en la mañana de ayer varios hombres del gremio recorrieron las plantas fileteadoras ubicadas en la amplia zona portuaria para instar a cumplir con la medida de fuerza. La violencia se inició cuando algunos miembros de este grupo ingresaron al edificio de la Federación de Cooperativas del Puerto y produjeron destrozos. Allí fue arrojada una bomba molotov y un grupo de empleados quedó encerrado momentáneamente. En respuesta, la Policía arrojó gases lacrimógenos y reprimió. Por la tarde,fue fue atacada la pesquera Iglú. En la noche había 4 detenidos.

Por la tarde, la situación estaba controlada, pero se temen nuevos incidentes para esta madrugada, cuando desde el sindicato vuelvan a instar a los trabajadores a incorporarse al paro.

  • En La Plata

    En la capital bonaerense, la tensión se dio frente a Casa de Gobierno. Trabajadores del Astillero Río Santiago manifestaron allí para reclamar aumento salarial, reivindicaciones laborales y la reactivación de la empresa. Derribaron vallas de la entrada del edificio y se enfrentaron a un cordón policial. Como resultado, lograron una reunión con el ministro de Trabajo, Roberto Mouillerón, y acordaron que hoy se realizarán paritarias.

    Horas después de estos hechos, se produjo otro incidente, en este caso con golpes de puño entre ex combatientes de la Guerra de Malvinas y oficiales del Ejército. Estos últimos acampan hace más de 200 días frente a la administración de Solá. Los ex combatientes se desconcentraban tras presentar un petitorio en la Jefatura de Gabinete y se cruzaron con los oficiales que reclaman una pensión provincial -además de la que cobran por Nación- como la que perciben los veteranos. El disparador de la disputa fue el pedido de los ex combatientes, para que los oficiales «abandonen» la solicitud, ya que -sostienen- «no son merecedores de recibirlo».
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