23 de octubre 2003 - 00:00

Revancha electoral en municipios bonaerenses

O, que otro grupo «selecto» de 390 electores haga lo mismo en un municipio donde hay 34 mil votantes.Esto es así porque en dos distritos del interior de Buenos Aires -Lincoln y Coronel Dorrego- es casi un hecho, sobre todo en el primer caso, que se tengan que realizar nuevamente elecciones para elegir intendente antes de diciembre.
En ambos casos falta todavía la última resolución judicial porque peronistas y radicales, interesados en esos forcejeos, promovieron trámites legales reclamando resultado positivo y festejo.
De todos modos, se presentarán situaciones extrañas. En Lincoln, si la Justicia ordena una votación complementaria, ésta estará
acotada a los 390 electores habilitados en la 21, de caballeros, que recorre la letra R.
Esa urna presentó irregularidades insólitas: no tenía ninguna boleta y había ostentosas diferencias entre los registros del padrón (según el cual votaron 278 personas), la cantidad de sobres (267) y la cifra que mostraban las planillas (292 votos).
Sin contar esos votos -que de hecho no existen-, se produce un empate en 6.387 votos entre
Jorge Fernández (PJ) y Manuel Solana (UCR).
Enfrentará la ciudad un fenómeno particular: con 32.064 empadronados y 23.277 votos válidos el 14 de setiembre, ahora serán los 390 habilitados de la caótica Mesa 21 quienes definirán al próximo intendente.
Obviamente, ese batallón selectivo se convertirá en los votantes mimados y no faltará quien le arrime, para conquistar su voluntad, algún premio. ¿Acaso en Formosa un candidato no rifará un auto? Puede que en este caso, más de uno, tenga una Navidad más divertida que las anteriores.
En Dorrego, en tanto, la situación ofrece más variables.
Eduardo Gagna (PJ) y Jorge Crego (UCR) quedaron, luego del escrutinio provisorio, empatados en 4.407 votos para cada uno. Sin embargo, el peronismo -a través de sus apoderados Jorge Landau y Ulises Giménez- reclamó ante la Justicia que les permitan recontar la Mesa 4 donde hay un voto recurrido que «es del PJ», dice Giménez, y no fue computado. Ayer, tuvieron una respuesta positiva y hoy se reabrirá la urna.
A su vez, los radicales advierten que en la Mesa 9001, de extranjeros, hubo 5 votantes irregulares sobre un total de 26 votos emitidos y piden la nulidad de ese escrutinio. Al respecto todavía no hubo resolución. Ante eso se abren tres posibilidades: que se compute un voto que reclama el PJ desempatando el trámite, que se ordene votar nuevamente en una mesa de extranjeros o que directamente los 13.405 dorreguenses que figuran en el padrón deban sufragar de nuevo.
Lo primero sería sencillo; lo segundo está previsto en la ley electoral pero en cuanto a repetir la elección hay más de una duda.
José Ramón Sagastume, apoderado de la UCR, dice que no está previsto. Giménez cree que si la ley electoral habilita elecciones complementarias en una mesa, ante un empate general debe usarse el mismo mecanismo.
Quizás, al final, lo más fácil hubiese sido tirar la moneda: en definitiva, la política también se puede por el azar.

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