Las elecciones que se llevarán a cabo este domingo en Salta, desdobladas del calendario nacional, no sólo permitirán renovar bancas en la legislatura local. Los resultados de la contienda podrán impulsar la estrategia del mandatario Gustavo Sáenz de transformar su heterógeneo frente de gobierno en un provincialismo. Es decir, un salto hacia la institucionalización de su alianza integrada por bastos sectores de la política provincial.
Elección salteña: Sáenz en busca de impulso para construir provincialismo
Oportunidad para el oficialismo, que presenta dos listas, para ganar autonomía.Resultado clave para la gobernabilidad.
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Esa construcción, que aún está en ciernes, podrá empezar a ganar sustancialidad en estos comicios, donde Sáenz, en un hecho poco común, presenta dos listas propias, que competirán entre sí y que, según los últimos sondeos, se quedarían con los dos primeros lugares. Uno de los frentes oficilialistas incluye al PJ (Gana Salta) -el que tiene más posibilidades de ganar, valga la redundancia- y el otro está compuesto por partidos de centro con terminal en la intendenta capitalina Bettina Romero (Unidos por Salta). Ambos espacios conviven en la gestión salteña pero son tan disímiles para las categorías tradicionales que se buscó mantenerlos separados en la oferta electoral.
“Ni nosotros entendemos muy bien el mapa”, dicen en la provincia, donde esbozan explicaciones: el peronismo que había llegado atomizado a 2019 sigue en ese estado, y de allí Sáenz, cercano a Sergio Massa, tomó elementos para construir su frente electoral. Pero también hay radicales o dirigentes ligados al PRO. De hecho, la UCR en algunos distritos va en soledad y en otros en Juntos por el Cambio. La izquierda también esta sobrerrepresentada en cantidad de listas, y llegaron a inscribirse dos Frente de Todos. Se quedó con el nombre la alianza que tutela el Partido de la Victoria del senador nacional Sergio “Oso” Leavy (tercero en las encuestas), y la otra fuerza, minoritaria y liderada por Kolina, mutó en su denominación a Salta para Todos.
Este mapa complejo, repleto de accidentes geográficos, fue acaso el principal motivo por el que Sáenz decidió desdoblar los comicios. Primero, para el 4 de julio. Luego, con el avance de la segunda ola de covid se postergó para el 15 de agosto, con la esperanza -quizás colmada- de llegar con una mejor situación epidemiológica y un avance significativo en la campaña de vacunación (de hecho, en Salta han vacunado confusamente hasta a turistas de otros pagos).
Alianzas no coincidentes con las nacionales, y la búsqueda de ese provincialismo apuntalaron la decisión. La excusa técnica: el sistema electoral, ya que en Salta rige la Boleta Única Electrónica y para cargos nacionales se mantienen las boletas impresas (hecho que no impidió en 2017 una elección unificada sin mayores problemas ).
Para las PASO nacionales de septiembre (el gobernador suspendió por pandemia las PASO locales), Sáenz se integrará al Frente de Todos. Medió la búsqueda de señales de la Casa Rosada para que mostrara signos de pertenencia entre tanto eclecticismo. Curiosidades: en la interna nacional del FdT, encabeza la lista con aval de Nación (y, en consecuencia, de Sáenz) Emiliano Estrada, funcionario de Wado de Pedro en el ministerio del Interior y quien enfrentara a Sáenz como vicegobernador en 2019. Además de exministro de Economía de Urtubey, fue compañero de fórmula ese año de Leavy, cuyo Partido de la Victoria es ahora el rival en la interna. Salta, modelo para armar.
Lo cierto es que el esquema del provincialismo de buen vínculo con Nación fue tomando fuerza en otros distritos. Tras el mojón histórico del MPN neuquino, también abonaron esa huella Juntos Somos Río Negro, el Frente Cívico santiagueño o el Frente Renovador de la Concordia misionero. Y, en cuanto al PJ, Hacemos por Córdoba de Schiaretti logró cintura autónoma. Queda en el tintero conocer el destino del Hacemos Santa Fe que lanzó recientemente Omar Perotti, quien ahora se alineó sin titubeos a Cristina Kirchner y Alberto Fernández en su interna contra Agustín Rossi.
En ese camino, Sáenz espera ampliar sus dominios legislativos y quedarse con la mayoría de las bancas en juego (se eligen 12 senadores, 30 diputados provinciales y 343 concejales) para consolidar su gobernabilidad. Pero también se entusiasma con quedarse con 40 de los 60 convencionales constituyentes para avanzar con la modificación de la Constitución salteña, cuya necesidad de reforma ya se aprobó por ley. La intención es, entre otras, limitar los mandatos, incluyo el suyo propio (de tres periodos a dos; es decir, permitir una sola reelección y no dos).
También se elegirá el intendente de Aguaray. Los más de un millón de electores habilitados votarán en 505 establecimientos -53 más que en 2019-, y 3.198 mesas, de las cuales 27 serán para extranjeros.
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