30 de septiembre 2003 - 00:00

San Juan y Tucumán, próximas postas del proyecto Kirchner

Era un objetivo extraño para un ministro de Economía, pero la misión era clara ayer en San Juan para Lavagna: explicitar el apoyo del gobierno nacional a la candidatura de Gioja.«No te preocupes que el terreno está preparado», lo tranquilizaron, antes de partir, en Buenos Aires. Y era cierto. En la televisión sanjuanina un Kirchner optimista hablaba a los cuyanos diciéndoles que si residiera en la provincia «votaría a Gioja». Vehículos llegados, según fuentes provinciales, de Misiones prestaban sus servicios a la campaña del senador nacional que quiere suceder al bloquista Wbaldino Acosta.
Una muestra clara de la pureza del proselitismo con que estuvo revestida la visita de Lavagna fue, justamente, que el funcionario
no se cruzó con el aspirante a la reelección Acosta, a pesar de tratarse de un ministro del gobierno nacional y de un jefe de Estado provincial.
Ni siquiera se citaron en el acto oficial de la inauguración de una fábrica de galletitas en Albardón, gestionada por Gioja. Anoche, cuando se esperaba algún tipo de anuncio para la provincia, el «negociador» de la deuda argentina encabezaba un acto de apoyo a Gioja, como ya lo habían hecho la esposa de
Kirchner la senadora
Cristina Fernández, y el ministro del Interior Aníbal Fernández.
En tanto,
el viaje de Kirchner previsto para hoy a Tucumán tiene un valor político incalculable para el actual gobernador Miranda, quien debió amagar con dejar la política, cuando estallaron los casos de muertes por desnutrición infantil.
El candidato a senador para las
elecciones del 26 de octubre, quien será sucedido por su ex ministro José Alperovich, participará junto al Presidente de anuncios para el sector ferroviario que incluyen la reapertura de los talleres de Tafí Viejo y la posible reactivación de un tramo del Ferrocarril General Belgrano.
Sin embargo, dos dudas flotaban ayer en la atmósfera política tucumana. Por un lado, desde la oposición,
los partidos que simpatizan con la línea ideológica de Kirchner, acecharán cualquier gesto del Presidente que pueda tener connotaciones adversas al oficialismo. Un gran gesto para estos sectores sería que Kirchner suspenda la visita.
Y, por otro lado, la reactivación del Belgrano traería aparejada una imagen de la que el gobierno nacional seguramente se querrá despegar:
obligará a desalojar a miles de familias que construyero0n sus viviendas precarias sobre las vías.

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