2 de noviembre 2007 - 00:00
Scioli reeditará reclamo por la coparticipación
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Así lo anticipó Alberto Pérez, futuro jefe de Gabinete y hombre de máxima confianza de Scioli, que aseguró que «la coparticipación es un reclamo que no hay que dejar de hacer». Para evitar el inicio de una polémica demasiado temprana, matizó de todos modos señalando que el pedido que se elevará ante la administración de la futura presidente Cristina de Kirchner -y exige la hasta ahora imposible misión de aprobar una ley convenio- «no será excusa» para no «recaudar mejor, administrar mejor, buscar más inversiones y abrir nuevos mercados para las exportaciones».
Solá tuvo en el reclamo por mayor porcentaje de coparticipación una de los principales señales de rebeldía, o queja, contra el gobierno de Néstor Kirchner, que nunca se mostró favorable a que el complejo tema avance. Más allá de su oficialismo, Solá, ahora diputado nacional electo por el Frente para la Victoria, elevó en reiteradas oportunidades el pedido de una reforma para que Buenos Aires cobre al menos entre 5 o 6 puntos porcentuales más en el reparto de coparticipación federal. La provincia actualmente percibe 23% del total que se distribuye entre provincias y es el distrito con peor relación aporte/beneficio.
Cabe aclarar que el ímpetu que pueda manifestar Pérez y Scioli a partir de diciembre tendrá un objetivo casi irrealizable: aprobar una reforma que exige una ley convenio, es decir, la conformidad de todos los poderes Ejecutivos y Legislaturas provinciales.
El último trámite favorable en este sentido se consiguió durante la presidencia de Raúl Alfonsín, en 1988. La situación no se modificó nunca más, pese a que la Constitución nacional reformada en 1994 dice que al 31 de diciembre de 1996 debía estar aprobada una nueva ley de coparticipación federal. En rigor, lo que se puso en práctica fue una serie de modificaciones que dieron lugar a lo que se conoce como el «laberinto de la coparticipación», un incomprensible compendio de parches sobre la ley original.
El resto de los casilleros se está completando y se aguarda la oficialización de boca del propio Scioli, tal vez para la segunda semana de este mes. Se sabe que Pérez estará al frente del ministerio que unificaría la cartera de Gobierno y la Jefatura de Gabinete. La estratégica Secretaría General de la Gobernación está reservada para José «Pepe» Scioli, hermano del mandatario electo.
De los que integran el gobierno de Solá, quedarían Mario Oporto (Educación) y Débora Giorgi (Producción). Llegarían Carlos Stornelli a Seguridad (hasta hace poco fiscal del caso Skanska); Ricardo Casal o Joaquín Da Rocha a Justicia, Rafael Perelmiter o Carlos Fernández a Economía, Claudio Zin a Salud, y Juan Carlos Damico a Cultura.
Además de la independización de Rentas, Scioli también prevé reunir carteras. Asuntos Agrarios se fusionaría con Producción y lo comandarían Giorgi y Fernando Vilella. Desarrollo Humano con Trabajo y tal vez la Secretaría de Derechos Humanos.
La Secretaría de Turismo y Deportes sería un caso inverso, ya que se desdoblaría. A la primera iría Germán Pérez y a la segunda Carlos Bilardo. Queda finalmente la incógnita sobre el Ministerio de Obras Públicas -manejará $ 2.800 millones en 2008-, del que debió bajarse el domingo el radical marplatense Daniel Katz, de pésima elección en su distrito.




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