19 de enero 2006 - 00:00

Se agrava conflicto con viñateros en Cuyo

Julio Cobos
Julio Cobos
Así, el Sindicato de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (SOEVA), que nuclea a trabajadores de viñas y bodegas, concretó el martes su «primer plan de lucha» en San Juan que incluyó: escraches a cuatro bodegas de las localidades de San Martín y Angaco; piquetes y pedradas y petardos y panfletos. Exigen una suba de $ 350 sobre el básico, recategorización, «blanqueo» de personal y, desde ayer, $ 1 por cada tacho de uva vendimiado.

Continuaron así con una modalidad implementada en Mendoza a partir del 9 de este mes, cuando la virulencia gremial debutó con escraches en bodegas de San José, Guaymallén, Luján de Cuyo y San Rafael. La furia gremialista -que preocupa al gobierno de Julio Cobos- también se trasladó a Buenos Aires, donde el lunes protestaron frente a los oficinas de una bodega.

Los empresarios y exportadores exigen la «real suspensión» de las protestas, como condición para concurrir a la paritaria del 23, pero SOEVA preveía movilizarse el 20 por la ciudad de Mendoza. Por su parte, los productores amenazan con sumarse al reclamo: anunciaron un «tractorazo» para febrero y piden «la intervención estatal para que se mejore el precio del vino».

La intolerancia gremial se concreta en paralelo con las proyecciones oficiales sobre la cosecha de uva: 19,5 millones de quintales en Mendoza y 8,8 millones en San Juan, casi 5% más que el año anterior. La Cámara Argentina de Mostos precisó que se destinarán entre 700 millones y 800 millones de kilogramos «para cumplir con la demanda al exterior, ya que EE.UU., España y China bajaron la producción por lo que la Argentina se convertirá en el primer exportador mundial».

En tanto, se levantó ayer el bloqueo en rutas, depósitos y el puerto de San Antonio en el marco del reclamo gremial y sectorial frutícola que amenazaba la cosecha de pera y manzana en el Valle (Alto, Medio e Inferior) de Río Negro y Neuquén.

En una especie de tregua, los sindicales consiguieron un incremento salarial mientras que productores, empresarios y exportadores aceptaron en forma condicional la propuesta del gobierno rionegrino. Comienza entonces la cosecha de la pera Williams, a punto de perderse por sobremaduración y con compromisos de exportación a Brasil y a Rusia. Se acordó un precio mínimo a pagar por kilo de fruta y se especula con un auxilio financiero de la Nación para el sector.

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