21 de mayo 2004 - 00:00

Se agrava puja en Misiones

En el recinto también se vivió tensión, que incluyó forcejeos. Incluso el titular de la Legislatura, Luis Viana (PJ oficial), denunció haber recibido una pedrada en la espalda. En medio de acusaciones cruzadas, «toda actividad parlamentaria» fue suspendida «por falta de garantías».Tras sufrir la expulsión de una diputada (trámite hoy en la Justicia), los renovadores afirman que si esas 4 bancas pasan a manos de la oposición -que, dicen, lidera el senador nacional Ramón Puerta-, tendrán los dos tercios para activar un juicio político contra Carlos Rovira, quien en setiembre logró su reelección -por fuera del justicialismo y con el aval de Néstor Kirchner- por sobre Puerta, candidato del PJ y de Eduardo Duhalde. «Quieren embarrar la cancha para evitar otro triunfo renovador en las legislativas de 2005», dijo además un legislador oficialista.
Ayer Rovira insistió en que la Legislatura se convirtió en una «trinchera política» y calificó a los episodios de la mañana de «escándalo bochornoso». Además, confirmó que asistirá el 2 de junio a una conciliación propuesta por el Superior Tribunal de Justicia.
Ayer, el tenso escenario desembarcó en Buenos Aires. Fue de la mano de diputados nacionales opositores
-que se reunieron con
Aníbal Fernández- y de una legisladora oficialista, quien se encontró con Gustavo Béliz. Los primeros intentaron, sin éxito, lograr gendarmes para custodiar la Legislatura. La segunda, Miriam Bosch de Sartori, pidió en un prouecto que Nación investigue la denuncia de Rovira acerca de un «golpe institucional» y que garantice la estabilidad provincial. En la otra vereda, la coalición opositora culpó al gobierno por los incidentes, e incluso amenazó con denunciar penalmente a «altos funcionarios» que participaron de la movilización. Pero descartaron que estén gestando un pedido de intervención federal, como se rumoreó por la mañana.

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