3 de agosto 2004 - 00:00
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«Se agotó la paciencia y los plazos que dimos a las petroleras para que den respuestas a nuestras demandas laborales. Si un solo ‘ilico’o gendarme pone un pie acá adentro, vamos a tirar bombas molotov contra los tanques y que vuele todo», amenazó ayer uno de los voceros de los activistas.
La ocupación violenta de Termap comenzó el lunes de la semana pasada y los manifestantes se encargaron entonces de desactivar los sistemas de monitoreo automáticos de seguridad.
Según fuentes locales, el tiempo desgasta ya a los manifestantes, que no están muy unidos entre sí y carecen de un líder. Algunos de ellos ayer prendieron neumáticos en el exterior de la planta, a cierta distancia de los tanques de crudo, y colocaron botellas con nafta en la zona perimetral. También apostaron una garrafa en la puerta de ingreso y aseguraron que ante un intento de desalojo usarían las mangueras de alta presión y destruirían un camión y una retroexcavadora que están estacionados dentro del predio. «Somos pacíficos, pero estamos tomando medidas preventivas», advirtieron.
Incomodaron, además, a los manifestantes las versiones sobre un supuesto contacto entre las empresas petroleras y otro grupo de desocupados que no quiso participar de la toma violenta de Termap. Con ellos -unas 150 personas- habría habido conversaciones y a partir de hoy se seguiría con la negociación. Se haría lugar en el sector petrolero para 30% de ellos, mientras que el resto sería incorporado al Estado provincial.
Por su parte, una versión que manejaban ayer los desocupados que toman Termap era la llegada de unos 50 gendarmes desde Río Gallegos para desalojarlos. Aun así, el juez Penal de Caleta Olivia, Marcelo Bailaque, no había dado hasta anoche ninguna orden al respecto.
Termap se encuentra a unos 20 metros de la Ruta 3 y linda con un barrio precario. Del otro lado de la ruta, apenas custodian la planta unos cinco efectivos, junto con un patrullero, un carro bomba y una ambulancia.
La población de Caleta Olivia se mantiene cada vez más alerta, ya que el ánimo de los manifestantes comenzó a tornarse inestable con el correr de los días y la falta de respuesta al pedido de 115 puestos de trabajo.
Cabe recordar que en agosto del año pasado Termap también había sido tomada violentamente por trabajadores petroleros desocupados, que tras duras negociaciones fueron vinculados a una fundación denominada Olivia, que finalmente recayó en manos del Estado provincial y no obtuvo contratos con las petroleras locales.




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