2 de diciembre 2002 - 00:00

Se fugaron en lo que va del año 140 presos de comisarías

El caso de ayer ocurrió en la madrugada, en la seccional de las calles Paso y Pasteur, y ninguno de los convictos -que poseen causas por delitos contra la propiedad, como robo calificado- había podido ser capturado. Desde la Jefatura Departamental San Martín, ya solicitaron la disponibilidad preventiva de los cuatro policías que estaban de turno cuando escaparon los presos, pedido que fue cursado por autoridades de la Departamental para transparentar la investigación y será resuelto en las próximas horas por el Ministerio de Seguridad Bonaerense, que deberá determinar si hubo responsabilidad por negligencia para que ocurra la evasión.Por su parte, la Justicia de San Martín -que derivó el caso al fiscal Rubén Moreno- investiga si los presos contaron con apoyo externo para realizar la evasión, ya que se determinó que los reclusos atravesaron un respiradero del calabozo que antiguamente fue una garita policial y, tras recorrer un metro, sacaron algunos ladrillos y llegaron a la calle. La hipótesis que se evalúa es que el boquete pudo haber sido realizado con apoyo de personas desde el exterior.
Otros dos presos alojados en la misma comisaría fueron hallados más tarde por la Policía. Se encontraban maniatados en uno de los calabozos de la seccional y se presume que los otros reclusos los ataron porque no querían plegarse a la evasión.
A su vez,
dos peligrosos reclusos escaparon también ayer de la comisaría de Coronel Pringles, a 120 km de Bahía Blanca, con lo cual la cantidad de presos que se fugaron durante 2002 de dependencias bonaerenses llega a más de 140, en el marco de una crisis penitenciaria que deriva en una extrema superpoblación de las comisarías provinciales y en una deficiencia generalizada del sistema.
Desde la Subsecretaría de Política Penitenciaria de Buenos Aires, señalan que el problema de las fugas es una cuestión policial y que es consecuencia directa de la falta de cárceles. El titular de esta cartera,
Marcelo Lapargo, entiende al respecto que «en unos meses habrá mejoras», cuando en unos 150 días se termine la construcción de tres nuevas cárceles y, a fines de 2003, de otros tres edificios que, en total, permitirán albergar a unos 4.200 detenidos. En tanto, unos 1.700 reclusos más serán distribuidos en otros pabellones de la provincia.
La primera fuga masiva del año fue el 26 de febrero, cuando escaparon 17 detenidos de la Comisaría 8ª de La Plata; en tanto que, en el transcurso de 2002, también lograron huir 11 presos de la Comisaría 2ª de Ensenada; 17 reclusos de la Comisaría Balneario, en Vicente López; 9 presos de la comisaría de Del Viso, en Pilar, y 7 de la Comisaría 3ª de Pergamino.
Otros 12 presos escaparon de la seccional de Chivilcoy, en Mercedes; 12 detenidos huyeron de la Comisaría 4ª de Moreno; 11 presos se fugaron de la comisaría de Dock Sud, en Avellaneda, y 9 escaparon de la seccional primera de General Rodríguez, apenas dos meses después de que otros 17 reclusos huyeran del mismo lugar de detención.

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