Periodista: Los indicadores sociales hablan de una situación distinta de la de 2002. ¿A qué se debe?
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Pablo Walter: Ha mejorado porque la gestión de Miranda había sido desastrosa desde todo punto de vista. No sólo en términos de gestión sino también de los niveles de corrupción, más allá de que Alperovich era parte de esa gestión y fue su ministro de Economía. Tucumán hoy se ve beneficiada por los recursos que recibe por coparticipación de impuestos y por el aumento de recaudación provincial, pero se está perdiendo la posibilidad de asignar recursos de manera adecuada y transparente.
En lugar de aumentar la planta de personal en los poderes del Estado, sería importante realizar obras de infraestructura y generar condiciones que posibiliten crear fuentes genuinas de trabajo para bajar el nivel de dependencia y de voto cautivo que tiene la provincia.
P.: ¿El clientelismo sigue predominando en Tucumán?
P.W.: Las prácticas continúan siendo las mismas. El peronismo en sus diferentes variantes, Kirchner, Duhalde, Alperovich o Miranda, es el mismo en todo el país.
P.: ¿Podrán los nuevos partidos de centroderecha superar el estigma de experiencias pasadas?
P.W.: Hacemos política mirando el futuro y no el pasado. No estamos anclados, ni nos movemos por los odios ni las revanchas que puedan existir. Lo que pasó en los '70 no es un tema que nos lleva el tiempo que le toma lamentablemente a cierta dirigencia política. Creo que los hechos de corrupción pasados que afectaron a partidos afines resultaron insignificantes en comparación con un gobierno que dice ser la nueva política, pero lo único que ha mejorado es el marketing público.
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