12 de febrero 2009 - 00:00
Tartagal: ¿falsa alarma para abrir paso a Cristina?
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En su lenta recorrida por las calles empantanadas, la Presidente escuchó los dramáticos relatos de los damnificados.
Los vecinos denunciaron primero que la Policía pidió a los gritos, puerta por puerta, que abandonen sus casas y se alejen del área afectada. Mientras esto sucedía, el vicegobernador Andrés Zottos admitía ante las cámaras de televisión que había sido un «error» y que «no hay riesgo» de otro desprendimiento. En medio de sirenas, corridas y escenas de pánico, varios vecinos comenzaron a increpar al intendente Sergio Leavy -presente en la zona del desastreargumentando que toda esa situación había sido generada falsamente para abrirle paso a la jefa de Estado, cuyo arribo era inminente.
El jefe comunal, por su parte, reconoció la falsedad de la alarma emitida y dijo que se investigarán los motivos por los cuales los bomberos hicieron sonar, además, la alarma del pueblo.
A escasos metros, los vecinos chocaban los autos en el centro por esta alarma, las mujeres corrían aferradas a sus hijos en medio del barro, mientras los efectivos policiales realizaban un cordón humano para organizar la salida.
Más tarde, Gustavo Paul, de Defensa Civil de Salta, se hizo cargo de la alarma emitida y dijo que fue emitida para evitar un nuevo desastre como el de días atrás.
Contó que surgió a raíz de una comunicación al 911 «de la gente de Aguas de Salta», la empresa prestataria de servicios de agua potable en el territorio salteño.
Mientras se repartían culpas, Cristina de Kirchner iniciaba su lenta recorrida por la ciudad, bajo una copiosa lluvia y con oscuros nubarrones a su espalda, verdaderas amenazas para la incertidumbre de un pueblo devastado. Anoche, en tanto, seguía la búsqueda de dos mujeres que presuntamente fueron arrasadas por el alud.




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