Mientras en la economía mundial se registra el avance de las denominadas «monedas globales» -como el dólar, el euro y el yen- en la Argentina, se asiste a un proceso inverso dado por un fuerte retroceso de la moneda de curso legal y un avance exponencial del trueque y de los medios de pago alternativos.La caída de la producción, la baja de consumo y la recesión que azotan desde hace casi cuatro años a la economía local alentaron la aparición de diversos mecanismos de sustitución del dinero real. Ese fenómeno alcanzó tanto a los gobiernos como a los agentes privados.
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Casi al mismo tiempo en que en los barrios y pueblos del interior empezaron a crecer los clubes del trueque, con la implementación de sus propios sistemas de vales, las autoridades provinciales salieron a cubrir sus baches con la emisión de distintos bonos y títulos. En la actualidad, circulan diez papeles provinciales, a los cuales se sumó la cuasi moneda lanzada por el gobierno nacional: el Lecop. Si bien para la teoría económica, la reaparición del trueque implica un retroceso hacia una «forma de intercambio elemental e informal», la realidad muestra que para miles de personas resulta la única alternativa para enfrentar la crisis y poder cubrir sus necesidades básicas.
El trueque apareció en la Argentina de la mano de la crisis económica, aunque en los últimos meses se notó un retroceso importante en esta actividad como consecuencia de muchas irregularidades detectadas en el seno de la organización. Existen varias redes solidarias: Red Comunitaria, Red del Oeste, Red del Trueque, Red del Sol, Red Solidaria. Todas éstas pertenecen a la Red Global del Trueque, entre otras.
En el país, comenzó con los gauchos que trocaban cerdos, vacas. Pero hace siete años se creó accidentalmente por tres personas que plantaron una huerta ecológica de zapallos. La producción fue tan buena que no supieron qué hacer. Entonces decidieron intercambiarlo con los vecinos: (un zapallo por un tomate). Con el tiempo, cuando no necesitaban más tomates comenzaron a fiar los zapallos, pero había quienes no se beneficiaban con este sistema. Así nació el crédito, y con el Programa de Autosuficiencia Regional (PAR).
El crédito más famoso es el del «arbolito». Tiene CUIT, IVA y Marca de Agua, también los hay falsos, motivos por el cual se produjo en los últimos meses el cierre de varios nodos, especialmente por la «inflación» registrada por la descontrolada emisión de los papeles.
Por eso ahora ya piensan emitirlos en la Casa de Moneda, para que sea un sistema más profesionalizado y seguro. Hay créditos regionales de menor importancia que son: región mar y sierras, zona Rosario y sur de la provincia de Santa Fe, zona norte y zona oeste. Las redes nombradas anteriormente tienen una comisión de créditos que son las responsables de controlar su emisión.
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