29 de abril 2003 - 00:00

Un fortín que cumple 170 años de historia

El cercano río Sauce Grande y su afluente, el arroyo Rivera, le aportan una generosa cuota de naturaleza virgen a este pueblo de mil habitantes, al que en setiembre de 1833 llegó el célebre naturalista Charles Darwin para escalar el cerro Tres Picos, de 1.243 metros, el más alto de la provincia de Buenos Aires.El emplazamiento original del Fortín Pavón estaba en la banda occidental del río Sauce Grande, donde actualmente se levanta el pueblo. Tras su origen como posta en abril de 1833 -cuando Juan Manuel de Rosas extendía su campaña al desierto-, debido a su precaria construcción y al poder erosivo del río fue sufriendo diferentes transformaciones.
Poseía dos cañones y estaba rodeado por un foso de tres metros de profundidad, que tenía una boca de cuatro metros y una base de 40 centímetros, en cuyo interior se protegían la cuadra para la tropa, la comandancia y el mangrullo. Fue recién en 1863 cuando pasó a llamarse Fortín Pavón.
El comandante de la nueva guarnición fue el mayor
Antonio Zonza. La primera dotación fue de 46 soldados, además del pulpero Máximo Flores, el albañil Luis Corradi y seis mujeres.
Este lugar histórico, hoy ambientado con elementos de la época, está circundado por una empalizada de 1.500 postes de acacia negra, de entre dos y cinco metros de largo, y en las esquinas del frente hay dos baluartes donde antes estuvieron emplazados los cañones.
Las paredes de los ranchos son de tipo «chorizo» y los pisos de adobe. Una fosa de tres metros de ancho rodea la fortaleza, que tiene cinco cuadras, la guardia, una cocina y la comandancia, a las que se accede por un puente levadizo. Y tampoco falta un mangrullo de casi nueve metros de altura.
La prolija plaza central de Saldungaray, con juegos infantiles y un mástil donde flamea una bandera, es el punto de partida para los recorridos turísticos, en los que se destacan los viejos edificios y la sencillez y hospitalidad de los lugareños.

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