29 de abril 2003 - 00:00
Un fortín que cumple 170 años de historia
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Poseía dos cañones y estaba rodeado por un foso de tres metros de profundidad, que tenía una boca de cuatro metros y una base de 40 centímetros, en cuyo interior se protegían la cuadra para la tropa, la comandancia y el mangrullo. Fue recién en 1863 cuando pasó a llamarse Fortín Pavón.
El comandante de la nueva guarnición fue el mayor Antonio Zonza. La primera dotación fue de 46 soldados, además del pulpero Máximo Flores, el albañil Luis Corradi y seis mujeres.
Este lugar histórico, hoy ambientado con elementos de la época, está circundado por una empalizada de 1.500 postes de acacia negra, de entre dos y cinco metros de largo, y en las esquinas del frente hay dos baluartes donde antes estuvieron emplazados los cañones.
Las paredes de los ranchos son de tipo «chorizo» y los pisos de adobe. Una fosa de tres metros de ancho rodea la fortaleza, que tiene cinco cuadras, la guardia, una cocina y la comandancia, a las que se accede por un puente levadizo. Y tampoco falta un mangrullo de casi nueve metros de altura.
La prolija plaza central de Saldungaray, con juegos infantiles y un mástil donde flamea una bandera, es el punto de partida para los recorridos turísticos, en los que se destacan los viejos edificios y la sencillez y hospitalidad de los lugareños.




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