Una crisis que no tiene final

Ambito Nacional

Tierra del Fuego - Pese a su juventud (fue declarada provincia en 1991), la isla ostenta un triste historial reciente de crisis institucionales que cíclicamente mantienen en vilo a la población.
De hecho, la arista Fabiana Ríos y el hoy renunciado Carlos Bassanetti debieron asumir anticipadamente el poder en diciembre de 2007, a partir del paso al costado dado un mes antes de lo previsto por el justicialista Hugo Cóccaro, acorralado por la debacle financiera y política.
Los meses previos a la salida de Cóccaro fueron una pesadilla para el distrito, que se convirtió en centro de las miradas del país por una escandalosa campaña electoral con denuncias de supuestas coimas y cámaras ocultas que desgastaron a Cóccaro -quien batallaba su reelección por el Frente para la Victoria- y a su principal contrincante, Jorge Garramuño (MPF). Espantado, el por entonces presidente Néstor Kirchner jugó - tibiamente- a dos puntas entre ambos, sólo para esquivar una buena estrella del ARI, que ya había dado la sorpresa en las legislativas de 2005.
Pero no bastó: esa delicada postal le abrió la puerta al triunfo de Ríos en segunda vuelta, en junio de 2007. Sin embargo, los seis meses de transición hasta su asunción fueron de extrema tensión y estuvieron signados por las amenazas de renuncia de Cóccaro y los pedidos de auxilio financiero a la Casa Rosada, que continuaron luego con la farmacéutica rosarina ya al frente de la provincia, en todos los casos con muy escaso éxito.
La primera gobernadora electa del país y primera mandataria del ARI soñó con alejar a Tierra del Fuego de tanto desgaste institucional. Pero hasta el momento sólo consiguió alguna asistencia mínima de Nación, una escalada de protestas gremiales, el pago de salarios en cuotas y el éxodo de varios de sus ministros (ver aparte).
En rigor, tampoco Cóccaro había tomado las riendas de la provincia de la manera más tradicional: se transformó en el gobernador en diciembre de 2005, luego de la destitución de Jorge Colazo (un radical que se convirtió al FpV, por lo que fue expulsado del partido), cuestionado por irregularidades en la gestión. Curiosamente, ayer Colazo tuvo un día de protagonismo: como senador nacional, votó a favor de las retenciones.
Colazo y Cóccaro lideraron la fórmula de una alianza entre la UCR y un sector del PJ, que en junio de 2003 destronó al justicialismo (peleó su reelección el menemista Carlos Manfredotti).
Sin embargo, a poco de asumir estallaron graves cortocircuitos entre el gobernador y su vice, con denuncias de intentos de asesinato incluidas. Sobre el final de la gestión de Colazo, llegaron a coexistir dos gobernadores.
En rigor, las salidas abruptas de vicegobernadores exceden el plano fueguino. Por caso, en diciembre de 2002 pegó un portazo el entrerriano Edelmiro Pauletti, en disidencia con la gestión del por entonces mandatario radical Sergio Montiel.
En Santa Cruz, en tanto, renunció en mayo de 2007 otro vice -aunque en ejercicio de la gobernación, por la dimisión de Sergio Acevedo-: el muy dócil Carlos Sancho, acorralado por las protestas sociales. Otros números dos provinciales, en cambio, se alejaron del rol para asumir una banca en el Congreso nacional, como el bonaerense Alberto Balestrini (diciembre de 2007).

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