Empleo: del dique de contención por la pandemia a la apuesta por la reactivación de la economía

Anuario 2020

Tras la etapa más dura de aislamiento la desocupación superó el 13%. Los planes del Gobierno amortiguaron la crisis. ¿Qué esperar para 2021?

Si la situación del empleo ya venía navegando aguas turbulentas durante los últimos 4 años, la pandemia llegó para darle un duro golpe que puso ser letal. El Gobierno, haciendo equilibrio entre la situación de emergencia sanitaria y los efectos económicos de cerrar la actividad, salió a sostener a empresas y puestos de trabajo con una batería de medidas millonarias que primero lograron que el barco no toque fondo y ahora que lentamente, mientras ya casi todo el país está en la nueva normalidad, muestre signos de recuperación.

Como dijimos, el empleo ya venía en problemas. Datos del INDEC reflejan que ya desde fines de 2019 la cantidad de trabajadores formales e informales comenzó a declinar. Pero a partir del segundo trimestre de este año, tras declararse la cuarentena obligatoria en marzo, se registró un desplome por el cierre de comercios e industrias. Según el último relevamiento del organismo estadístico, la tasa de desocupación subió hasta el 13,1% al término del segundo trimestre del año, con un incremento de 2,5 puntos porcentuales respecto al 10,6% de igual período de 2019.

En base a estos datos del INDEC, de un total de 45,4 millones de habitantes y una Población Económicamente Activa (PEA) de 11 millones de personas, 9,5 millones están ocupados y 1,4 millones se encuentran en situación de desempleo.

La tasa de desempleo del 13,1% resultó también la más alta desde el segundo trimestre de 2004, cuando todavía la economía se recuperaba del golpe sufrido durante la crisis de 2001-2002.

https://twitter.com/INDECArgentina/status/1308843699158347776

Pese a que las estadísticas reflejan una foto dramática, la realidad es que la situación pudo haber sido mucho peor. Por caso, uno de los principales planes fue el Programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) que ayudó a las empresas a cubrir parcialmente el pago de salarios. En su pico máximo alcanzó a más de 420.000 empleadores y hasta ahora implicó para el Estado un desembolso superior a los $370.000 millones.

Por otro lado, la súper Moratoria 2020 permitió que las compañías, principalmente las pymes, regularizaran deudas por más de $390 mil millones.

Cabe remarcar otras dos medidas de alto impacto que siguen vigentes: la prohibición de los despidos y la doble indemnización que penaliza las cesantías sin causa.

A pesar de la pérdida de empleo registrada en los primeros meses de pandemia, estas medidas generaron, y otras de corte social como el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), un dique de contención para evitar un estallido.

Salarios e inflación

Un dato no menor es el nivel en el que están los salarios, con un poder adquisitivo carcomido por la inflación, en función de la canasta básica de las familias. Según un paper elaborado por el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), en base a datos del INDEC, la mitad de los salarios formales está por debajo de la línea de pobreza.

IDESA basa sus conclusiones de acuerdo a datos del INDEC, que informó que en octubre el valor de la Canasta Básica Total (CBT) -que marca el umbral de pobreza- para una familia tipo alcanzó los $50.000. Esto es el conjunto de bienes y servicios básicos que una familia tipo necesita consumir para no ser considerada pobre. Si los ingresos que obtiene el hogar son inferiores a la “línea de pobreza”, entonces, se considera que esa familia es pobre.

Este indicador mide el nivel de salario en el cual el 50% de los trabajadores está por debajo y el otro 50% está por encima. En otras palabras, si se ordenan los salarios de menor a mayor, la mediana es la remuneración que está justo en el medio de la distribución de salarios, destaca el trabajo.

Aperturas y reactivación

Con la estabilización de casos de coronavirus en la Argentina, se produjo una flexibilización del distanciamiento con más actividades comerciales y sociales. Según el Gobierno, la reapertura paulatina generó una incipiente reactivación económica y frenó la creciente ola de desempleo que afectaba en mayor medida a los trabajadores cuentapropistas, monotributistas, de pymes y comercios.

Un informe del Ministerio de Trabajo indica que entre agosto y octubre se frenó la caída del empleo formal, y lo atribuye sobre todo a un regreso paulatino a la actividad de sectores monotributistas, trabajadores informales que volvieron a hacer changas y profesionales independientes.

De acuerdo a la información que surge de los registros administrativos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), en agosto de 2020 el empleo formal privado dejó de caer en su variación mensual por primera vez desde la implementación de las medidas de aislamiento.

Mapa de situación del empleo

El informe que elaboró el Ministerio de Trabajo no tiene en cuenta lo que sucede en sectores con alto nivel de informalidad como son los restaurantes, hoteles, turismo, espectáculos, gimnasios y pequeños comercios que tuvieron que cerrar definitivamente sus actividades por la pandemia.

Teniendo en cuenta los empleados registrados se desprende el siguiente cuadro de situación:

  • En agosto de 2020, la cantidad de personas con trabajo registrado en el total país alcanzó a 11,822 millones, lo cual implica un crecimiento mensual del 0,3% en términos desestacionalizados.
  • Después de tres meses de fuerte contracción del trabajo registrado debido a la pandemia -marzo, abril y mayo-, se acumulan tres meses consecutivos con variaciones positivas.
  • Sin embargo, con respecto al mismo mes del año anterior, se sigue verificando una caída del 2,6% (315,1 mil trabajadores registrados perdieron su empleo en el transcurso de 2020).
  • Mientras que las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, la construcción, los servicios sociales y de salud y la industria manufacturera, verifican un crecimiento del empleo asalariado.
  • Otros sectores continúan mostrando tasas de variación negativas. En este último grupo, se encuentran sectores que están lejos de retomar el nivel de actividad que detentaban antes de la irrupción de la pandemia, como hoteles y restaurantes y transporte.

Qué se espera en el empleo para 2021

El camino de 2021 se anticipa incierto y atado fundamentalmente a la ciencia. Es que el rumbo del año depende sobre todo de la respuesta que dé la implementación de la vacuna contra el Covid-19. El Gobierno anticipó que lanzará en enero un plan masivo de vacunación que apunta a inmunizar a cerca de un tercio de la población, empezando por los grupos de riesgo. Una inmunización eficiente podría poner en orden la senda de la reactivación de la agenda productiva que propone Alberto Fernández.

Sin embargo, y más allá del optimismo que genera la inminente vacuna contra el coronavirus, en Casa Rosada miran con atención que con la llegada del verano se reactivará fuerte el movimiento de argentinos por el turismo y la posibilidad de un aumento de los contagios. Además de que si no hay una solución rápida con la vacuna se avecina el temor a una segunda ola de la pandemia como ocurrió en Europa con la llegada del otoño.

De momento, las medidas lograron contener una caída mayor del empleo en el sector privado y dejar sentadas las bases para que la recuperación sea desde un piso más alto. Pero todas esas medidas tienen fecha de vencimiento en diciembre, por lo que si la actividad no acelera su arranque la situación del empleo podría de mínima estancarse.

No es menor que muchos otros planes continuarán. Entre ellos están el Potenciar Joven, que apuntará "a los jóvenes de 18 a 29 años" y el Potenciar Trabajo, para "quienes tienen trabajo pero perdieron ingreso".

A la espera de datos oficiales que confirmen como cierra el año, como una primera señal positiva se puede tener en cuenta un reciente informe de la consultora ManpowerGroup que registró un repunte en las expectativas de contratación para el primer trimestre de 2021 según el sondeo que realizó a más de 500 empleadores. La proyección confirma una tendencia en alza que se dio de la mano de la flexibilización del aislamiento, y que por primera vez en 9 meses pasa a valores positivos.

Días atrás, el Gobierno, a través del ministro de la Producción, Matías Kulfas, anunció que apalancará créditos por $500.000 millones para las pymes el próximo año, en lo que será el "mayor programa de inclusión financiera en varias décadas".

El funcionario dijo que "se tomó la decisión política de aumentar de 80.000 a 115.000 millones de pesos el Fondo de Cooperación (FOAR)", que permitirá alcanzar ese volumen de créditos respaldados, de medio billón de pesos.

El ministro formuló el anuncio al hablar en la tercera jornada de la conferencia anual de la UIA, que se desarrolló desde la provincia de Santa Fe en forma virtual.

Asimismo, ratificó que el año próximo se dejará de lado el programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP).

"El ATP fue pensado para la pandemia porque era necesario una política de cobertura, como lo hicimos con la mitad de los salarios de la mitad de los trabajadores de la Argentina, que fue el programa más importante de apoyo al sector productivo de nuestra historia", señaló.

Agregó que ese programa fue "el puntal para sostener el sector productivo y el empleo" y dijo que el año próximo las empresas que necesiten ayuda financiera podrán recurrir al programa Repro II, que ejecuta el Ministerio de Trabajo.

"Hemos lanzado una nueva versión del REPRO, para empresas en crisis en 2021, en particular en turismo y en gastronomía y, de ser el caso, podría aplicarse en la industria. Junto con el financiamiento a tasa subsidiada, son los instrumentos que se van a utilizar para sostener el empleo y producción en las empresas que continúen afectadas por la pandemia", explicó.

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