Se estrena mañana en Netflix la cuarta temporada de “Fauda”, la primera serie hablada en inglés y hebreo que batió récords de audiencia a nivel internacional y allanó el camino para más programas israelíes como “Shtisel”, “Teherán” o “Cuando los héroes vuelan” así como de temática judía como “Poco ortodoxa”, “Rehenes” o “Mossad”. Luego de que numerosas adaptaciones en inglés de series israelíes llegaran al gran público, la más emblemática es “Homeland”(surgida de “Jatufim”) y antes “En terapia” (“Be tipul”), la serie “Fauda”, sobre una unidad de agentes encubiertos israelíes, tendrá en su cuarta temporada a Doron Kavillio (Lior Raz, además guionista y productor) enfrentando activistas que amenazan la paz en Medio Oriente.
Arranca mañana la cuarta temporada de la serie “Fauda”
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De hecho la mencionada “Teherán” fue escrita por Moshé Zonder, autor principal de la primera temporada de “Fauda”, y fue uno de los caballitos de batalla de Apple TV. Al igual que “Fauda”, “Teherán” cuenta con muchos diálogos en farsi, con actores israelíes-iraníes y estadounidenses-iraníes. Sin embargo, no todos los actores israelíes que supuestamente conversan en árabe realmente hablan el idioma. Un ejemplo es Itzik Cohen, que interpreta a Gabi Ayoub, el capitán del servicio de seguridad Shin Bet, que parece tener una respuesta en árabe para cada ocasión. En rigor, antes de cada escena Cohen aprende estas líneas con un entrenador. Y si bien no puede responder por su acento, su papel no deja de ser espectacular.
Esta ficción creada junto con Avi Issacharoff surgió de su experiencia personal durante su paso por el servicio militar, algo que se fue expandiendo con el paso de las temporadas hasta llegar a esta cuarta, en la que Doron Cavillio (Lior Raz) y su equipo llegarán a Bruselas y sumarán a Maya, una oficial de policía árabe-israelí cuyo padre era un informante palestino que trabajaba para el Capitán Ayub y toma el centro de la intriga. Fauda recibió críticas del mundo árabe por la forma en que la serie representa el conflicto palestino-israelí, sin embargo, se convirtió en una suerte de placer culposo entre los espectadores árabes, llegando incluso a alcanzar los principales rankings de visualización de Netflix en Jordania, Líbano y los Emiratos Árabes Unidos.
Lior Raz y Avi Issacharoff ganaron 50 millones de dólares cuando su productora Faraway Road Productions fue contratada por Candle Media, dirigida por exejecutivos de Disney. La primera temporada de la serie resultó la más original, impregnada de todas las experiencias reales vividas por el creador, en tanto la tercera fue la más vertiginosa, con toques de emotividad y algo de inverosimilitud. Doron luchó por el vínculo con sus hijos y la condena e indiferencia del mayor. Ese equilibrio entre el adentro y el afuera contribuyó a la universalidad del relato, acaso un pedido expreso de la plataforma, lo que derivó en un activista de Hamás dispuesto a morir como Jihad mientras volaba en mil pedazos con un chaleco explosivo y los padecimientos de su familia.
La última temporada no se quedó en el sesgo de los israelíes encargados de exterminar terroristas para proteger o vengar la sangre de su pueblo sino que se animó a desnudar los muchos errores en los que incurren a diario, lo que lleva a que asesinen por error a un compañero o las decisiones equivocadas que cuestan la vida de propios y ajenos. Y lo dicho, una cuota de inverosimilitud en la búsqueda de adrenalina y espectacularidad, que en algunas secuencias la emparentó más a “Misión imposible" que al espíritu de “Fauda”.
La conexión de Lior Raz con Hollywood es previa a la serie puesto que fue guardaespaldas de Arnold Schwarzenegger. Después de un intenso servicio militar, que también aportó sus experiencias a la escritura de “Fauda”, Raz viajó a EE.UU. para proteger al actor y ex gobernador de California.




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