20 de marzo 2026 - 10:53

La advertencia de un directivo automotriz que reabre el debate sobre el fin del motor a nafta

El ejecutivo puso en duda el futuro de los autos a combustión y explicó por qué la electrificación avanza, aunque el mercado todavía no responde como se esperaba.

El jefe de Desarrollo de Mercedes-Benz fue crítico con la industria 

El jefe de Desarrollo de Mercedes-Benz fue crítico con la industria 

La industria automotriz global atraviesa un momento de redefinición profunda. En ese contexto, Jörg Burzer, responsable de Desarrollo en Mercedes-Benz, dejó una definición contundente: los autos a combustión pertenecen a una tecnología con más de un siglo de historia y con escaso margen de evolución.

El planteo llega en medio de una transición que no está siendo lineal. Si bien las automotrices invirtieron miles de millones en electrificación, la adopción por parte del público no avanzó al ritmo esperado, especialmente en Europa.

La discusión también se trasladó al plano político. La Unión Europea comenzó a revisar su plan original de prohibir la venta de autos a combustión a partir de 2035, ante la presión de países como Alemania e Italia. Esto abre la puerta a posibles flexibilizaciones y a la continuidad de nuevas variantes de motores térmicos más eficientes.

Entre la innovación eléctrica y un mercado que duda

Durante los últimos años, las principales marcas rediseñaron sus estrategias con foco casi exclusivo en los vehículos eléctricos. Sin embargo, la desaceleración en las ventas, la reducción de subsidios y las dudas sobre la infraestructura de carga obligaron a recalcular.

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Jörg Burzer, responsable de Desarrollo en Mercedes-Benz, dejó una definición contundente: los autos a combustión pertenecen a una tecnología con más de un siglo de historia y con escaso margen de evolución.

Jörg Burzer, responsable de Desarrollo en Mercedes-Benz, dejó una definición contundente: los autos a combustión pertenecen a una tecnología con más de un siglo de historia y con escaso margen de evolución.

En ese escenario, Jörg Burzer remarcó que la electromovilidad todavía tiene un enorme potencial de desarrollo. Desde las baterías hasta la arquitectura del vehículo, las posibilidades de innovación superan ampliamente a las del motor tradicional.

Según explicó, la integración de las baterías en la estructura del vehículo no solo mejora la eficiencia, sino que también cambia el comportamiento dinámico, ofreciendo una experiencia de manejo diferente.

De todos modos, el ejecutivo también dejó en claro que la transición no puede imponerse sin considerar al consumidor. La demanda, el contexto económico y la infraestructura serán claves para definir el ritmo real del cambio.

Así, mientras la tecnología eléctrica promete liderar el futuro, el presente muestra una industria en pleno ajuste, donde conviven dos mundos: el de los motores tradicionales y el de una nueva era que todavía busca consolidarse.

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