Entre el jueves y el domingo últimos, la Feria de arte MAPA presentó una estupenda edición. Alrededor de 15.000 visitantes desafiaron cuatro días de calor infernal y sin aire acondicionado, para ver las 50 galerías nacionales e internacionales que presentaron a sus mejores artistas en el Pabellón 8 de La Rural, un espacioso galpón bajo el sol que potenciaba la temperatura. Resultaba difícil disfrutar de una experiencia estética con semejante factor en contra. Las ventas no fueron muchas, pero se concretaron algunas que oscilaron entre 100 y 25.000 dólares.
Buenas ventas en feria MAPA, pero el calor actuó en contra
En el encuentro se cerraron transacciones atractivas en un espacio abierto y sin refrigeración posible.
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En la Sección Central de la Feria, donde se encontraban las galerías argentinas, Nora Fisch le vendió a Ama Amoedo, directora del Museo Fortabat, varios dibujos de la serie “Moleskine” de Fernanda Laguna, la misma que -en parte- acaba de adquirir el MoMA neoyorquino. La serie de dibujos sensibles de Laguna, realizados sobre las hojas de la conocida agenda, representan rostros con forma de corazones y marcan una novedosa distancia con el mainstream de los circuitos internacionales. Amoedo sumó en Aldo de Sousa el dibujo “Sos todo lo que yo no puedo ser” de la rosarina Ángeles Ascua, y en Acéfala, una obra de Julián Astelarra.
No es de extrañar que los coleccionistas que llegaron, al igual que los compradores ocasionales, no estuvieran muy inspirados. No obstante, los conocedores no podían dejar de admirar la calidad de las obras. Para comenzar, la Galería Maman presentó una extensa serie de dibujos nunca antes expuestos de Marta Boto (1925-2004) y su marido, el italiano Gregorio Vardanega, ambos precursores del arte cinético. Instalados en París desde la década del 50, trabajaron con la galería Denise René, al igual que los venezolanos Soto y Cruz Diez y el belga Vasarely, padres del arte cinético. Maman adquirió a los herederos de Vardanega, el taller, los derechos y las obras que habían permanecido ocultas desde 2007, incluso, los documentos y proyectos para realizar monumentos públicos.
Allí mismo, Cecilia Caballero llevó grandes obras de Kuitca, Siquier y Polesello, de su rica trastienda. Al igual que Jacques Martínez, donde presentaron pinturas del consagrado Ernesto Deira. En general, las galerías están organizadas y llegan de la mano de las cámaras que las nuclean y apoyan, como las 22 galerías de Meridiano, entre ellas, las porteñas Camarones Arte Contemporáneo, Cott, OdA, Otto, Smart, Quimera, Wosco y Wunsch. Luego, la Asociación de galerías de Córdoba, FARO, arribó a La Rural con once proyectos, como los de Abre, Esaa, The White Lodge y María Wonda; Sasha D., Marchiaro y Via Margutta. En Rosario cuando se creó GIRO, las galerías de arte se multiplicaron y hasta aquí llegaron Gabelich Contemporáneo y Subsuelo, con propuestas de artistas emergentes, y acompañados por la galerista de Estudio G y el teórico Roberto Echen.
En el espacio Planisferio dedicado al arte latinoamericano, la curadora Mercedes López Moreyra invitó a varias galerías de México, Chile, Uruguay y Perú que le otorgaron a la feria un definido perfil internacional.
Como bien se sabe, el mayor placer de los coleccionistas en una feria es descubrir una estrella, un artista joven y si es posible desconocido que revele su talento hasta ayer desconocido. En MAPA, en la galería Aura Virtual Gallery, su directora, Agustina Roca, cuenta que vendió un tríptico de la artista cordobesa Samanta Rched Abugauch (1987). Las diferentes secuencias de grandes dimensiones de “La muerte del cisne”, llamaron la atención. Las pinturas tienen un acabado sedoso y neutro que se asemeja al de la fotografía y allí está, la belleza de los cisnes en un lago, pero también cierto desorden gestual donde se adivina la violencia, además de la inexplicable presencia de una prenda que no se entiende cómo llegó allí ni qué significa. El director de la Feria, Agustín Montes de Oca, delegó en Agustina Roca y Lucila Forlano la comunicación de la feria. El ministro de Cultura porteño, Enrique Avogadro y la secretaria de Gestión Cultural de la Nación Lucrecia Cardoso participaron de las charlas con coleccionistas, artistas, empresarios y allegados al arte. Luego, los recorridos por la feria centrados en las nuevas prácticas de gestión y el día a día del mercado del arte fueron un éxito.



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