Ambito Nacional

Buenos Aires: puja legislativa, el otro factor de riesgo para las PASO

La pelea se define en las principales secciones electorales de la provincia. La oposición espera quebrar el dominio que construyó Cambiemos, especialmente en el Senado.

Más allá de que todos flashes electorales están puestos en la compulsa nacional, la provincial y la de los municipios, la boleta bonaerense también contará con la posibilidad de renovar buena parte de los diputados y senadores. Y en ese sentido, la disputa no será fácil.

Tras el triunfo de 2015 y la revalidación en las elecciones de medio término de 2017, ambas cámaras quedaron en poder del oficialismo. En Diputados, con una ventaja que necesitó de aliados para poder avanzar en ciertas leyes y en el Senado con una gran mayoría. Sin embargo, propios y ajenos asumen que desde diciembre de 2019 todo será distinto. “Se acabó la época de la bonanza. Lo sabemos, lo asumimos, pero eso no significa que no sigamos dando la batalla necesaria para sacar adelante aquellas leyes que son importantes para los bonaerenses”, sostiene un diputado de la primera sección.

En la Cámara baja se renovarán 46 diputados, la mitad del total. Cambiemos es la fuerza que más tiene para perder: pone en juego 19 bancas. “Tenemos confianza de que podemos mantenerlas y hasta sumar una más”, dice el mismo delegado. Pero lo cierto, a juzgar por las diferentes encuestas, es que el oficialismo podría quedarse sin dos. Sin embargo, el problema principal para el macrismo no se daría en esta elección, sino en 2021 (de continuar la misma dinámica actual), ya que la oposición, en su conjunto, aspira a sostener los mismos asientos que pone en juego.

En lo concreto, en la primera sección (la segunda más populosa) se renovarán 15 cargos (5 del macrismo y 10 del peronismo unido); la cuarta hará lo propio con 14 asientos (6 de Cambiemos y 8 de Unidad Ciudadana-Frente Renovador); en la quinta cambian 11 (5 del oficialismo y 6 de la oposición); mientras que en la séptima son 6 diputados en juego: 3 y 3. “Nosotros vamos a marcar la diferencia”, dice un diputado peronista de una ciudad balnearia. La referencia es a la quinta. Y agrega que “mientras en las otras secciones se va a mantener una lógica similar, en la nuestra se van a mover los números. Creo que la séptima y la primera también van a dar otro aporte”.

La apuesta de Cambiemos está en Alex Campbell, uno de los dirigentes de más confianza de María Eugenia Vidal, quien se corrió (por el momento) de su deseo de gobernar San Fernando e irá como primer candidato de la primera sección con la certeza que, de ganar, presidirá la Cámara. La puja en los tres puestos siguientes quedaron para aspirantes que responden a Jorge Macri (Vicente López), Gustavo Posse (San Isidro) y Joaquín de la Torre (San Miguel). Para el peronismo, el intendente de José C. Paz coló a José Pérez como primer candidato, mientras que (tras varias dudas) Malena Galmarini será la candidata de Tigre. En la cuarta, la otra sección que más pone en juego, la compulsa está entre una representante de Junín para Cambiemos y otro de Pehuajó, para la oposición.

En la Cámara alta, el escenario es similar. Cambiemos arriesga 13 y el peronismo 10. Entre los dos acumulan el total de lo que cambia. Todos los ojos están puestos en la tercera sección, donde se renuevan nueve puestos, casi la mitad de los senadores. Allí el oficialismo tendrá que revalidar tres bancas mientras que el peronismo seis. “En las elecciones de 2015, Cambiemos sacó el 30 por ciento en La Matanza, lo que en realidad, significó su verdadera victoria en todo nivel. Hoy no llegan ni al 20. Con Verónica (Magario) en la provincia, Fernando (Espinoza) en el municipio y Ana (Del Valle, secretaria de ATE) en la boleta, vamos a recuperar por lo menos una banca para la tercera”, asegura un funcionario matancero. En ese escenario, Claudia Rucci (tercera en la lista) no accedería a la banca que le aseguró Miguel Ángel Pichetto.

El peronismo se apresta a recuperar parte del terreno perdido para salir a pelear en un escenario mucho más complejo que la Cámara baja, ya que el vicegobernador Daniel Salvador maneja un Senado con una mayoría consolidada. En ese clima, la sexta es la otra pata a la que apuesta la oposición. Allí, Cambiemos deberá renovar cuatro de las seis bancas. En el peronismo ven a Bahía Blanca como la llave para volver a abrir una sección adversa; sin perder de lado la oportunidad que se abre ante los tres asientos de cinco que deberá renovar el oficialismo. Por eso, el peronismo jugó fuerte con Paco Durañona, intendente de San Antonio de Areco, en primer lugar.

Para cerrar, la octava aparece como uno de los grandes misterios. De las seis bancas, cada espacio renueva tres. El oficialismo con Juan Pablo Allan y Florencia Barcia, quien responde al intendente Garro, en los primeros puestos; y parte del peronismo con Omar Plaini como principal referente. Mientras que otras dos listas llevan otros candidatos para las internas.

Lo que está claro es que para gobernar la provincia es necesario tener la compañía de la legislatura. En caso de que el Gobierno cambie de manos, no será fácil.

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