Ya no se discute lanecesidad de promocionar los productos del campo. Pero implementar mecanismospara hacerlo no es fácil en la Argentina de hoy.
Mucha tinta se ha gastadosobre el Instituto de Promoción de Carnes: opiniones a favor; otras voces encontra; muchas críticas sobre los mecanismos para administrar los fondos de losproductores... Y muchas administraciones agrícolas -en realidad,cuatroanunciando la pronta llegada al Congreso de los proyectos de ley depromoción de carnes. Los trámites parlamentarios no son ágiles y, despuésde cinco años de discusiones y presiones, la ganadería aún no cuenta con elapoyo financiero que le permitiría aumentar la demanda y, en consecuencia, susmárgenes. Destinos
El mismo destino parececorrer el tan hablado proyecto de promoción de las producciones lácteas.Luego de dos años de debate e intercambio de opiniones, recién ahora parecedestrabarse el panorama para lograr un proyecto único. Pero esto no significaque haya acuerdo entre los tamberos y los industriales. De hecho, desde algunasentidades primarias muy vinculadas a los tamberos se critica el peso y larepresentatividad de las entidades madre del campo (CRA, Sociedad Rural,Federación Agraria y Coninagro) para decidir y negociar con las industriasun proyecto único. «Uno no sabe si son productores o son industria», decía undirigente sectorial criticando a las entidades «grandes» del campo, las quecuentan entre sus dirigentes con grandes tamberos y también con representantesde grandes usinas lácteas. No obstante, el llamado proyecto Volando -queen definitiva, terminaría aprobándose-contempla ahora la fijación de un preciomínimo que hoy es «objetable», para algunos y «necesario» para otros.
Lo cierto es que el temasigue mostrando aristas para el debate. Así como en carnes el peso adicionalpor cabeza faenada que se pagará para armar el fondo de promoción sería endefinitiva costeado por el consumidor, en lácteos el costo adicional queimplica constituir un fondo terminará golpeando sobre el precio en las góndolas.Hugo Biolcatti lo dijo: «Al no poder las industrias bajar los precios alproductor porque tiene un piso, no van a tener más remedio de absorber olevantar su precio de venta al comercio». La sociedad toda terminaríafinanciando la promoción de un producto generado por un sector que justo sequeja por la transferencia que su acción realiza a otras áreas de la economía.
Mientras sigue el debate, enun país como Uruguay ya camina una campaña de largo aliento lanzada porla Cámara de Industrias Lácteas. «Volvé a la leche» se lee en cartelesubicados en lugares clave de Montevideo. Las industrias uruguayasdestinarán medio millón de dólares a esta promoción interna con lacerteza de que cualquier recuperación en el consumo impactará positivamentesobre sus finanzas. Una decisión estratégica para un país cuyos empresariosrurales también se quejan por la falta de planificación de políticasagropecuarias.


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