No era novedad que el peso de la responsabilidad pasaba por Racing. Que no podía darse el lujo de desperdiciar puntos en este tramo final de tanta importancia. Sin embargo, esta vez (contrariamente a lo visto en partidos anteriores) pareció pesarle la responsabilidad de buscar el resultado y sostenerlo en el sacrificio, en la entrega, en la «transpiración de la camiseta» de la que siempre hizo gala.
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No es que esta vez no haya tenido esos atributos. Sin embargo pareció más conformista, con menos pretensiones, sin ese arriesgar que tantos resultados le dio. Claro, tal vez porque en frente tuvo a un equipo compacto, que le rodeó el terreno a Chatruc (el generador de juego) y le tapó los huecos para el remate que intentaban encontrar Estévez y Milito.
También habrá que poner sobre la balanza que -por lo menos en actitud-Banfield fue siempre el que buscó mejor, con mayores argumentos, con un ensamblamiento ordenado. Por momentos le creó a la zona media de Racing (Vitali y Bedoya cuando intentaban acompañar en ataque) y fundamentalmente a Bastía y Torres un jeroglífico futbolístico que tuvo un doble efecto: inquietar a todo Racing y cortarle los caminos de la comunicación.
En esa tarea habrá que destacar lo realizado por Leiva, Santa Cruz y Sinisterra, en la doble función de contención y salida, y fundamental-mente el trabajo de enlace de Cervera, buscando con pelota contra el piso que Bueno y Lujambio tengan argumentos como para inquietar a Campagnuolo. Ahí, en la llegada, estuvo la gran diferencia, porque cuando todo Racing sabía que River ya había dilucidado su pleito, todos salieron como si les hubiesen dado una inyección de potencia.
Sin embargo, el partido era otro. Todo Ban-field se quedó expectante, aunque sin retroceder en el terreno y a Racing se le hacía difícil prosperar en ataque. Por un lado porque a Chatruc le faltaban luces, a Bastía piernas y a Torres manejo.
Banfield prefirió esperar con un resultado que parecía inamovible: el empate, que le dio razones hasta el final. Racing hizo su último intento. Sacó fuerzas de flaquezas y jugó sus últimos arrestos. No logró su propósito de torcer ese empate sellado, que tantos problemas le trae a Merlo, que ahora deberá trabajar con sus jugadores en lo psíquico para que entiendan que en seis puntos, tres de ventaja no es poco y que esta oportunidad no permite esas cosas que Valdano ha denominado «miedo escénico». • Banfield: Lucchetti; Cocca, Fonseca, Sanguinetti; W.Jiménez, Leiva, Santa Cruz, Sinisterra; Cervera; Bueno y Lujambio. DT: L.Garisto. • Racing: Campagnuolo; Vitali, Maciel, Loeschbor, Ubeda, Bedoya; Chatruc, Bastía, Torres; M.Estévez y Milito. DT: R.Merlo.
• Cambios: ST 4m Bilos por Bueno (B), 7m Maceratesi por Milito (R), 16m Viveros por Loeschbor (R), 30m Del Río por Lujambio (B), 33m Lux por Torres (R), 45m Amato por Cervera (B).
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