8 de noviembre 2002 - 00:00

Amarga despedida de Batistuta

Gabriel Batistuta se despedía, tras el empate con Suecia del Mundial y de la Selección argentina. Ayer lo confirmó.
Gabriel Batistuta se despedía, tras el empate con Suecia del Mundial y de la Selección argentina. Ayer lo confirmó.
«Ahora sí, me voy para siempre...» Estas fueron las palabras que Gabriel Batistuta, con mezcla de amargura, impotencia y bronca, utilizó para darle el adiós definitivo a la Selección argentina.

El máximo goleador de la historia de los seleccionados argentinos anunció ayer su retiro definitivo del equipo nacional a partir de haber quedado excluido de la lista de convocados por Marcelo Bielsa para el encuentro amistoso ante Japón del próximo 20 de noviembre.

«Hasta ayer mismo esperé una convocatoria para el partido con Japón y como no se produjo, entonces me dije: cómo puede ser que llamaran a todos los del mundial menos a mí. Y entonces decidí que había llegado el momento del retiro definitivo del seleccionado», destacó Batistuta.

«Pero también me sorprendí a mí mismo en los días previos a la convocatoria, porque al revés de otras veces, en esta ocasión no tenía expectativas por ser convocado. Es decir, esperaba que me llamaran, pero sin la ansiedad de otras veces. Y creo que eso también fue un síntoma», siguió explicando el delantero a radio «La Red» en declaraciones telefónicas desde Roma.

Con 56 goles convertidos en la Selección, diez de ellos en Copas del Mundo, el delantero santafesino de 33 años está al tope de todas las estadísticas vistiendo la camiseta nacional, aunque a nivel internacional se le frustró la posibilidad de alcanzar al alemán Gerd Müller, con 14 conquistas mundialistas. «En realidad ya había anunciado que no jugaría más en el seleccionado después que empatamos con Suecia (1-1) en Japón, pero después, cuando se le renovó el contrato a Bielsa, dudé un poco, porque se había empezado a hablar de que jugaría este amistoso, y quizás ésa hubiese sido una buena oportunidad para despedirme del equipo», analizó el delantero de la Roma.

«Pero cuando vi que no me habían llamado, supe que mi último partido con la casaca argentina había sido aquel que nos dejó afuera del mundial. Claro que la decisión no fue sencilla y me produce un gran dolor», confesó.

Seguramente el mismo dolor que padeció precisamente el día que los suecos festejaron el pase a la segunda ronda de Corea-Japón, y Argentina, el gran candidato universal al título, se quedaba increíblemente afuera. «Por el trabajo que se había realizado durante cuatro años y la experiencia europea de la mayoría de los integrantes del equipo, estaba convencido de que seríamos campeones del mundo. Fue una gran desilusión la eliminación. Teníamos todos los ingredientes como para hacer un gran asado y se nos quemó», ejemplificó.

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